Bienal Mario Vargas Llosa
Fotografía: Eduardo Fierro
Guadalajara, Jalisco.

Bajo el título de “Los caminos de la libertad. Literatura y migración”, se realizó este sábado la séptima mesa incluida en el programa de la IV edición de la Bienal de Novela Mario Vargas Llosa, que tuvo como sede principal el Conjunto Santander de Artes Escénicas.

En esta penúltima mesa de diálogo y análisis, los escritores invitados compartieron las experiencias de migración que tuvieron que emprender para no renunciar a su sueño de escribir literatura, un sueño que, por las condiciones pauperizadas de sus países natales, no podían alcanzar si no se movían geográficamente, como el caso del escritor Guatemalteco, David Unger, quien desde muy pequeño emigró con toda su familia hacía Estados Unidos.

“He podido ver a ‘Guate’ desde un telescopio y un microscopio desde mi apartamento en Nueva York, sin las distracciones de los pormenores de la vida cotidiana guatemalteca. Para crear la obra que he escrito, era fundamental no vivir en Guatemala y no tener que lidiar día tras día con la realidad guatemalteca, que de cierta manera debilita a muchos de los escritores que siguen viviendo en el país”.

Una experiencia similar compartió el escritor peruano, Jorge Eduardo Benavides, quien por razones políticas y sociales en deterioro, dejó su país natal a los 26 años para buscar en territorio español la oportunidad de poder escribir novelas, porque quedarse en su tierra significaba frenar esta aspiración que debía dejar de lado para sortear un entorno violento, empobrecido y con escasas oportunidades para los literatos.

“Yo me fui de Perú porque yo quería ser escritor y veía que en el Perú que yo viví, el Perú del primer Gobierno de Alan García, el Perú que se cebó en la democracia, con su gemelo maligno que fue la aparición del Sendero Luminoso, el Perú de las bombas a diario, de cuentas interminables, de Alan García interminable, de la pobreza absoluta que vivía la gente y como se iba depauperando el país, parecía absolutamente una locura dedicarse a escribir, que era lo que yo quería hacer”.

Escribir literatura es liberador, coincidieron los autores reunidos pero hay quienes han dado sentido a su oficio a través del movimiento, destacó el escritor y periodista Juan Tallón, el único de los tres panelistas que no emigró para poder escribir, pero que tiene muy presente la necesidad del movimiento y del cambio, de experiencias radicales como manera de creación literaria.

“Es una experiencia muy radical la de la huida, y no sólo eso, creo que la huida, la migración, es una cuestión que la literatura ha tratado desde que existe la escritura probablemente (…) Hay escritores que le han dado sentido a su oficio a través del movimiento y del cambio porque, aparte, la literatura es eso: es cambio”.

Las actividades del penúltimo día de la IV edición de la Bienal Mario Vargas Llosa cerraron con la presentación de la obra de teatro Al pie del Támesis, escrita por el autor que da vida a esta Bienal, y que contó con las actuaciones protagonistas de la actriz tapatía Azucena Evans y el actor argentino Martín Altomaro.

Celia Niño

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