Fotografía: Rocío López.
Guadalajara, Jalisco.

La experiencia al hacerse la prueba PCR para detectar COVID-19 en el Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS) es una mezcla entre eficiencia y agilidad, e incomodidad y náusea.

Sacar la cita llamando al 33-3540-3001 es muy sencillo. Regularmente no tienes que esperar a ser atendido… todavía. Hay 18 jóvenes pasantes de diversas carreras dispuestos a contestar las llamadas de una manera amable y con paciencia. A veces las personas hablan muy bajito o muy roncos y a veces es inaudible, explican los operadores.

Te dan un folio para presentarte a las 8 de la mañana por la puerta 13, por donde se ingresa también a la prepa 11 y al Centro Universitario de Ciencias de la Salud.

Regularmente hay una fila larga. En ocasiones se obstaculiza el paso a los automóviles que circulan por la zona. Sin embargo, una vez abriendo las puertas para ingresar los autos, el tiempo de espera a pasar a la prueba es de menos de 5 minutos. Circula y una joven te pide el número de folio, te pide identificación y luego te hace pasar a los toldos donde se encuentran los “astronautas”; es decir, el personal enfundado en sus trajes blancos, como del espacio, con sus goggles para proteger sus ojos y doble mascarilla.

Al pasar frente a estas y estos jóvenes voluntarios, egresados o pasantes de médicos, enfermeros, psicólogos, nutriólogos, odontólogos, se acercan a la ventana de tu auto a explicarte lo que te harán. Te advierten que es incómodo, mientras en sus manos ya traen el primer isopo. Parece un cotonete largo que introducen primero en la nariz.

Sentirás que llega más allá de la fosa nasal. Es cierto: será incómodo, molesto, te hará toser, estornudar y te avergonzará.

Tras ese pequeño lapso, la o el voluntario colocará la muestra recolectada en un tubo. Para entonces ya tiene preparada la de la faringe, así que te vuelve a advertir que será molesto. Te pide sacar la lengua lo más que puedas y ahí es cuando mete el isopo delgado e incómodo a la garganta.

No te voy a mentir: sentirás náuseas. Esa es la razón por la que te piden acudir en ayunas y sin lavarte los dientes para evitar vomitar y, claro, para arrastrar todas las bacterias que durante la noche se incubaron en la garganta. Pero no te preocupes: allí terminó el suplicio.

Ahora, con lágrimas en los ojos, tienes que avanzar y ceder tu lugar a otro auto que espera atrás y que sea el siguiente.

Con el paso de los últimos días, se ha disparado la agenda para hacerse la prueba de manera gratuita en la Universidad de Guadalajara (UdeG). De no ser por éstas, los ciudadanos deberían pagar entre 700, mil y hasta tres mil pesos, dependiendo el laboratorio que elijan.

Los resultados tardan de 24 a 48 horas. Mientras, la recomendación de los médicos es aislarte en lo que conoces el resultado, y con mayor razón si tienes síntomas.

Rocío López Fonseca

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