Fotografía: Especial
Guadalajara, Jalisco.

A 30 años de las explosiones del 22 de abril, los sobrevivientes y víctimas viven la mayor incertidumbre por una atención médica “a medias” y la descapitalización del fideicomiso, donde el Gobierno estatal se ha mostrado resistente a escuchar las demandas de este grupo integrado por 57 lesionados.

Ante eso, Sonia Solórzano, una de ellas, lamentó que el gobernador Enrique Alfaro esté fuera de la ciudad este día y le pidió una audiencia para que explique el supuesto apoyo que les dan en esta administración.

“Se dice que nos da todo, de todo. Lo exhorto, lo invito, a que nos dé una audiencia, que nos dé la cara. Sonia Solórzano le pide una audiencia para retomar, punto por punto, y que me diga dónde están recibiendo esa atención, porque las víctimas no la tenemos como tal”.

Para ellos, la herida sigue abierta. Tres décadas después, entre llantos, como si no hubiera pasado el tiempo, los sobrevivientes hicieron un acto de memoria con una misa en la Capilla de Guadalupe, recién reabierta, para recordar a sus deudos y que no se olvide la tragedia que marcó a la Ciudad.

Al lado del muro donde se ubican los nombres de los fallecidos, sobre las calles Gante y Gabino Barrera, el punto donde se abrió la zanja, las familias llenaron la capilla. Cada uno llevó una rosa blanca.

María de Lourdes perdió a su hija de cuatro años. La cuidaba su mamá, mientras ella trabajaba. Su casa se ubica sobre la calle Gante y hoy lo que más buscan es que esta tragedia continúe en la memoria de esta Ciudad.

“Sí pues es un acto de memoria que vivimos cada año. Cada año en mi casa nos juntamos, venimos a misa, nos juntamos y pues nos juntamos la mayoría que podamos y pues gracias a Dios por podernos juntar”.

Sonia Solórzano festejó su lucha por recuperar esa capilla, el espacio donde lloran a sus deudos. Para ellos, la nostalgia comienza desde la primera hora de este día.

“Desde que amanece es un sentimiento vivo, latente, estar recordando. Lo que hacemos muchos de nosotros es venir, dar gracias a Dios y cada quien apartarnos con nuestra familia en silencio y el dolor con nosotros y revivir, pero con nuestra familia. Estar en casita con ellos”.

Carmen Lomelí recordó, con un llanto abierto, la pérdida de sus tres hermanas: Angélica, Celia y Eva. La señora, ahora de 80 años, desayunaba con ellas y sus dos hijos en su casa, ubicada a unas cuadras de la capilla, cuando ocurrió la explosión. Sólo sobrevivieron ella y sus hijos. Hoy es un día en que se siente sola.

Este grupo de lesionados no estuvo invitados al evento en la Estela contra el Olvido, ubicada en el Jardín de San Sebastián de Analco y que se llevó a cabo con el Ayuntamiento de Guadalajara, pues el secretario general de Gobierno, Eduardo Lomelí, les dijo que era un “evento privado”.

Sonia pidió la solidaridad de la ciudadanía para ellos que siguen en busca de justicia.

Fatima Aguilar

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