Desaparición de menores
Fotografía: EFE/Martí Quintana
Guadalajara, Jalisco.

De las 12 mil 533 personas desaparecidas que acumula Jalisco hasta al día de hoy, un 8 % son niñas, niños y adolescentes, mismos que la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM) ha documentado que se asocian al reclutamiento por parte del crimen organizado.

Estas desapariciones se concentran en menores de 14 a 17 años. De acuerdo con el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas, Jalisco tiene mil 7 niños, niñas y adolescentes desaparecidos, de los cuales 731 tienen este rango de edad, es decir, un 73 %.

Con el hallazgo de campamentos en Tala durante 2017, usados como una forma de reclutamiento por parte del Cártel Jalisco Nueva Generación, y las recientes detenciones de adolescentes en casas ubicadas en la colonia Chapalita de Guadalajara, Martín Peréz García, director ejecutivo de Redim advierte que la organización tiene en el foco a Jalisco desde hace tiempo porque las desapariciones en este grupo de la población está totalmente vinculada a la guerra contra el crimen organizado.

“Particularmente Jalisco es un escenario muy crítico porque además del control que tiene este grupo del Cártel Jalisco Nueva Generación, que tiene un poder impresionante, esto no puede imaginarse o dejarse de ver sin la complicidad de autoridades. En Jalisco, una de las cosas que nos ha llamado la atención, con esta terrible incursión y formas híper violentas del CJNG, es que ellos han priorizado mucho el reclutamiento de adolescentes y personas jóvenes”.

La desaparición en adolescentes durante esta administración se recrudece con una tendencia a la alza, pues mientras en el sexenio pasado hubo un total de 317 desaparecidos; en poco más de dos años del actual gobierno, el Registro Nacional muestra que hay 240 menores entre los 14 y 17 años de quienes no se conoce su paradero.

Para Redim, el escenario es crítico y riesgoso entre los adolescentes que viven en estados identificados con un control territorial por parte del crimen organizado, pues hay tres opciones altamente probables para ellos, el reclutamiento con fines criminales, homicidios o feminicidios, y en el caso de mujeres, víctimas de trata de personas.

“La desprotección de la que están siendo niñas, niños y adolescentes en todo el país es enorme, particularmente en los escenarios de crimen organizado donde ellos tienen control territorial. La vida depende directamente de ellos y esto implica que poder salir, poder trabajar, ya depende literalmente del jefe de plaza. Esto se traduce en reclutamiento. En el caso de las niñas la desaparición, en la gran mayoría son víctimas de esclavitud sexual”, dijo Pérez García.

Algo que la organización tiene documentado como un fenómeno que se presenta en los últimos 10 años, es el desplazamiento forzado, personas jóvenes que deben escapar para sobrevivir del crimen organizado. Aunque no para todos es posible y quienes están en entornos con más pobreza son las víctimas de grupos criminales.

Mientras tanto, herramientas como la Alerta Amber, que se suponen sirven para la búsqueda de desaparecidos en este grupo de edad, son un fracaso, advierte el director de Redim.

La Alerta Amber es un fracaso total porque no se está aplicando como surgió y no se está aplicando el criterio norteamericano. Acá es totalmente discrecional no hay criterio homologado en las Fiscalías para usarla, la gran mayoría de las desapariciones no tienen Alerta Amber y pues es un papel, un folleto que no tiene mayor trascendencia”.

Fatima Aguilar