Fotografía: Gobierno de Zapopan/Ilustrativa.
Guadalajara, Jalisco.

Marely laboró en la Fiscalía Especial de Personas Desaparecidas hasta el 30 de mayo pasado, cuando fue notificada de su cese sin darle una justificación. Coincidió con las amenazas previas de su ex pareja, David Alejandro, un elemento en activo de la Comisaría de Zapopan.

Quien laboraba como policía investigadora en esta dependencia desde hace cinco años, mantuvo una relación sentimental con el policía, en la cual aseguró que sufrió violencia física, económica y psicológica por dos años.

“Tardé dos años en denunciarlo, tardé dos años en romper el silencio. Me costó mucho trabajo porque estaba amenazada y al denunciarlo, el 2 de marzo decido terminar la relación y me amenaza y me dice que es, eso es lo que yo creo, que me espere a que lo armen y veré, porque él es elemento armado cuando está uniformado, pero había sido promovido para ser escolta de un alto mando en la Comisaría de Zapopan, y eso implicaba estar armado 24 horas y tener vestimenta de civil”.

La violencia comenzó después de concluir su relación. Marely contó que tres días después el funcionario entró a su casa, le robó dinero, su carro y demás cosas personales. Intentó recuperar sus pertenencias al acudir al domicilio de él.

“Llega escoltado por dos, tres patrullas de la Comisaría de Zapopan, él se baja, empieza a agredirme, a insultarme y los policías jamás hicieron nada, al contrario, lo alentaban a que me siguiera agrediendo, entonces yo seguí yéndolo a buscar para que me regresara mis cosas, puesto que habíamos tenido una relación, nunca me dio la cara ni se hizo cargo de esto”.

Antes de interponer una denuncia intentó resolver el asunto acudiendo con el comisario de Zapopan, Jorge Alberto Arizpe, para que interviniera y su ex pareja le regresara lo que había extraído de su domicilio. Sólo hizo un compromiso de ver el asunto, pero nada sucedió.

Decidió interponer una queja en asuntos internos de la Comisaría, también una denuncia penal en el Centro de Justicia para las Mujeres por amenazas y daño a la integridad, así como en la Calle 14 por robo. La violencia empeoró por parte de este policía.

“Pues obviamente nunca se le dio seguimiento (a la denuncia). Tan es así que el día 3 de abril, él se presentó a mi domicilio y con navaja en mano, me agredió, me lesionó y me amenazó para que desistiera de las denuncias, para que retirara las denuncias. No me soltaba, era mucha la agresión que estaba ejerciendo sobre mí, entonces le dije sí por favor, pero ya suéltame, pues bajo amenazas y coacción fui a levantar la queja en asuntos internos, pero no pararon las agresiones, recibí amenazas, fotografías de mi casa amenazándome”.

Las amenazas aumentaron contra Marely, pues por medio de mensajes la advertía que incendiaría su casa y que se la “iba a vaciar”. Las mismas no han cesado, pero se atrevió a interponer otra denuncia penal más por lesiones y acudir a asuntos internos para presentar una vez más la queja contra el policía.

Debido a eso, la intimidación contra Marely ahora escaló a afectar su trabajo, mediante un mensaje que le envió el 23 de mayo pasado.

“Y casualmente el 30 de mayo se cumplen las amenazas y pues me notifican del término de mi nombramiento, sin ninguna justificación, nunca me dijeron el porqué, yo todavía hasta el día de hoy he estado buscando a las autoridades para que me digan por qué me están despidiendo de esta manera. Si yo hice mal mi trabajo, si yo me equivoqué. Todos me han dicho que no, que están a gusto con mi trabajo, que he hecho excelente trabajo, entonces no encuentro la justificación”.

Este lunes se reunió con la fiscal de Desaparecidos, Blanca Trujillo y el director de la Policía Investigadora, pero no le dieron ninguna esperanza de reinstalarla, pese a que no hay queja o una razón específica para su despido. El pasado 8 de junio giró un oficio para enterar al presidente municipal de Zapopan, Juan José Frangie de la situación, pero tampoco ha tenido respuesta.

Marely ha tocado todas las puertas institucionales, apenas el 2 de junio pasado interpuso una queja en la Visitaduría de la Fiscalía Estatal, pero nada de eso la ha hecho sentirse segura, al contrario, el elemento de Zapopan ha burlado todas las medidas cautelares del Centro de Justicia, y en la corporación, aseguró, que ni siquiera lo investigan.

“Recibo mensajes de él mismo diciéndome y burlándose que ya me habían corrido, que si eran vacaciones forzosas y que me tenía una sorpresa todavía preparada. Ese es mi temor el día de hoy, que esa sorpresa, ya sea seguirme lesionando, incluso hasta matarme. Eso es lo que está sucediendo. Tengo las medidas de protección, y él dijo las medidas no me hacen nada, tengo la protección de mis mandos”.

Después de tres meses de la primera denuncia, Marely no ve ningún avance en las carpetas de investigación, ni siquiera han citado a audiencias. Su exigencia principal es la reinstalación en su trabajo y que las instituciones la protejan, algo que ahora no siente.

“A ellos se les hace fácil ‘ay porque es un elemento armado, ella puede hacer y deshacer’. No es así, no estamos protegidos por las instituciones jurídicamente, te dejan en el abandono, te dejan sola, y tan es así que me han dejado sin trabajo, entonces lo único que pido es que reparen el daño y se corrija el error que cometieron al dejarme sin trabajo siendo yo la víctima”.

Todo está asentado en las carpetas de investigación 16925/2022, 17889/2022 y 31422/2022 así como en la queja 74/2022 de la Comisaría y en la 40501/2022 de Fiscalía Estatal.

Fatima Aguilar

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