Fotografía: FM4 Paso Libre.
Guadalajara, Jalisco.

No es por gusto que millones de personas dejen de sus países de origen. Lo hacen principalmente por mejorar la calidad de vida, propia o de sus propias familias, por la inseguridad o amenazas o por un mejor trabajo.

Se puede ser migrante nacional o internacional; es decir, cambiar de entidad federativa en el mismo territorio nacional. Sin embargo, el fenómeno que ha crecido de manera exponencial ha sido el de las miles de personas que se desplazan por todo el país desde Centro y Sudamérica, y en los últimos meses se han incrementado grupos con familias enteras desde Haití.

FM4 Paso Libre atiende a esta población que ha ido creciendo cada vez más desde 2007. La coordinadora de Incidencia Política de la Asociación, Lina Gómez Navarro, señala que en las últimas semanas se ha incrementado el número de personas que acuden a pedir ayuda, actualmente están al límite ya que no pueden abrir más espacios debido a las restricciones de la pandemia.

La asociación no sólo da un lugar donde dormir de manera segura, alimentos, comida caliente y ropa limpia, sino que también ofrecen asesoría psicológica, médica y acompañamiento emocional y legal para solicitar la condición de refugiados, explica Lina Gómez:

“Estamos llenos dentro de las posibilidades de la restricción de la pandemia. Tenemos ahorita familias que estamos atendiendo y acompañando en su proceso de la condición de refugio de la protección internacional y, bueno, algunos ya están en ese procedimiento; a algunos les estamos ayudando en la búsqueda de ayuda digna y de un trabajo. ¿De cuántas familias estamos hablando que están en condiciones de refugio y de dónde vienen? Aquí en el albergue tenemos alrededor de 50 personas; nuestra capacidad es de 100 personas, pero no hemos llegado a ese número por la pandemia. La gran mayoría viene de Honduras, El Salvador y Guatemala, pero tenemos un grupo de Haití”.

Sin duda, para los migrantes que van de paso por Guadalajara y que su destino es la Unión Americana, su camino es más peligroso. Por ejemplo, hace unos meses les fue referido un caso de un joven de 16 años centroamericano, quien por no pagar la “cuota de viaje” al crimen organizado lo lanzaron del tren en movimiento y le amputaron una pierna, lamenta Lina Gómez:

“Cuando hablamos de personas en tránsito buscan llegar a Estados Unidos, su trayecto en general es mucho más adverso y complicado….. tenemos un área legal”.

Un fenómeno que también es preocupante son las niñas, niños y adolescentes no acompañados que están en grave riesgo, y lo que viven los hacen madurar de una manera acelerada, como le pasó a un adolescente hondureño que decidió salir de su país a los 15 años por la violencia que se vive y porque él persigue un sueño: ser jugador profesional:

“Pues he andado trabajando, siempre mi sueño es ser un futbolista profesional aquí en México. Entonces, he estado buscando la oportunidad, he trabajado de herrería, panadería, donde pueda tener la oportunidad”.

Lina Gómez asegura que hay muchas historias de éxito de estos jóvenes migrantes que, a pesar de tanto dolor y dificultades, salen adelante:

“Son jóvenes de 15 a 16 años que están buscando una mejor vida, muchas veces ellos son el sustento de su familia….en este camino tan doloroso pueden salir adelante”.

Migrar es un derecho de todas y todos, y en el fondo todos somos migrantes.

Rocío López Fonseca

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