Fotografía: EFE/Johnson Sabin.
Puerto Príncipe, Haití.

Los adornos navideños o los tradicionales villancicos escasean este año en Haití, una muestra de la aguda crisis sociopolítica y económica que golpea este país.

Atrás quedaron las compras, la limpieza de los barrios, los regalos para los niños o el remozamiento de las casas, que forman parte de las tradiciones de los haitianos, que por costumbre dan la bienvenida a la Navidad a principios de diciembre, colocando en la entrada de sus hogares árboles o ramas de pino.

Las calles y los mercados siguen atestados de personas, que, sin reparar en estas fechas, tratar de sobrevivir en medio de un panorama cada días más incierto.

Este año no hay nada

“La venta no está tan caliente como en el pasado. Este año no hay nada”, se queja Jean Pierre, un vendedor de productos electrónicos en la esquina de la avenida Christophe y Jean Paul II, a menos de un kilómetro del Palacio Nacional.

Para los haitianos, los periodos festivos y sobre todo el fin de año son una señal de buenas ventas, especialmente en el sector informal que mantiene viva la economía del país, en caída libre desde hace años.

Ni cena ni fiestas

La escasez de algunos alimentos o el alto coste de los mismos dificulta, además, que un haitiano promedio pueda hacer la tradicional cena navideña, compuesta básicamente de arroz con frijoles, cerdo, pollo o macarrones.

A esto se agrega la inseguridad creciente y generalizada, que prácticamente impide la vida nocturna en este país, que desde hace un buen tiempo sufre el azote de bandas armadas.

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