Toman medidas contra coronavirus en San Juan de Dios
Fotografía: Celia Niño/Referencial
Guadalajara, Jalisco.

Los comerciantes del mercado San Juan de Dios están desesperados, tras el cierre de los alrededor de 3 mil locales, a raíz de la emergencia sanitaria.

Ya son casi 40 días desde que se les obligó a dejar de vender y por ello, algunos locatarios acudieron a la plaza de Armas, para intentar hablar con algún funcionario estatal y permitir que en el caso de los comerciantes, se les autorice reabrir sus puntos de venta.

Incluso, proponen que haya “filtros” en todas las entradas para obligar al uso de cubrebocas a todos los clientes y que cada local cuente con gel antibacterial

“Venimos aquí para que el gobernador nos de una solución para poder abrir los locales, porque no percibimos ninguna ayuda de ningún gobierno y promesas van y promesas vienen y nosotros no vemos nada. Queremos una cosa concreta”, puntualizó.

Los locatarios del mercado San Juan de Dios relataron que ahí existen más de 3 mil comercios y de ahí viven más de 10 mil familias. Incluso, señalan que otros mercados sí están abiertos, pero a ellos no se les permite vender.

Otro de los comerciantes señaló que no tienen ingresos para el sostenimiento de sus familias.

“Nosotros requerimos trabajo, no venimos a pelear contra nadie. Venimos a pedir un derecho que tenemos al trabajo, como nos ganamos nuestro pan todos los días, con el sudor de nuestra frente. A eso venimos, nada más. Que nos permitan trabajar para poder dar sustento a la familia. A veces, aún trabajando es difícil, ahora sin trabajar llevar un centavo al hogar es menos probable”, expresó.

El mercado San Juan de Dios tiene tres niveles. Es el más grande en América Latina, donde los clientes pueden encontrar artesanías, comida, huaraches, calzado, tenis, dulces típicos, loza, chamarras de piel, artículos esotéricos, perfumes, videojuegos y películas “pirata”.

Los integrantes del mercado Libertad o San Juan de Dios refieren que otros mercados como el Corona, Alcalde, Felipe Ángeles y Mexicaltzingo, están abiertos y se preguntan por qué ellos no pueden trabajar.

Ignacio Pérez Vega