Guadalajara, Jalisco.

Sofi: una niña de 12 años, recibió el hígado de un adolescente de 16, quien tuvo muerte cerebral y padecía COVID-19. Sin embargo, esto no impidió que la niña, a quien los médicos le auguraban menos de 72 horas de vida, recibiera el órgano.

Así, ella se convirtió en la primera paciente en el país en el IMSS en recibir un órgano de un paciente positivo al SARS-COV-2.

Esta donación y trasplante se realizó en la Unidad Médica de Alta Especialidad del IMSS en Nuevo León.

El hecho marca un hito en el país, al tratarse del primer trasplante de un órgano donado por un paciente con prueba positiva al SARS-CoV-2.

A dos horas de haber sido decretada “Código 0”, clasificado como una “Urgencia Nacional” por el Centro Nacional de Trasplantes, surgió la esperanza para Sofí, de 12 años.

El equipo médico analizó el protocolo internacional para determinar la viabilidad de colocar en la niña un órgano donado por un paciente con muerte cráneoencefálica, pero con una prueba positiva a SARS-CoV-2.

Los especialistas explicaron que la paciente padecía una enfermedad hereditaria poco frecuente que causa múltiples afecciones, principalmente al hígado, donde se produce cirrosis, misma que lleva a una falla hepática y el riesgo de muerte era inminente sin un trasplante, explicó el jefe de División de Trasplantes del hospital, Gerardo Luna López:

“Nuestra paciente receptora para el órgano de hígado estaba en una urgencia cero, lo cual significa que se debe trasplantar en las siguientes 48 a 72 horas para evitar su fallecimiento, por ser un caso atípico y el primero donde se toma un donador COVID positivo, se tuvieron que llevar a cabo manejos quirúrgicos ya establecidos, como es la protección personal con el equipamiento necesario, así como la protección de nuestro receptor con los medicamentos para evitar su infección”.

En los exámenes del donador aparecía un diagnóstico positivo a COVID-19, pero las características de peso, talla y hasta grupo sanguíneo eran compatibles con la receptora.

El donante fue asintomático, nunca presentó manifestaciones de la enfermedad, su carga viral no era de alta contagiosidad y su muerte fue por una razón distinta: una lesión neurológica grave.

Finalmente, la cirugía resultó un éxito porque no dejó datos de infección viral en la receptora ni en los cirujanos, y marcó un precedente en la historia del IMSS en todo el país. La pequeña Sofi ya fue dada de alta y se reporta su evolución y seguimiento como estable.

Rocío López Fonseca

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