Fotogragía: EFE
Guadalajara, México.

El colorido, el humor y el glamour de un colectivo drag queen llegó este sábado a la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara para narrar cuentos con un mensaje de aceptación e inclusión y fomentar el respeto hacia la comunidad LGBT.

El salón 8 de la feria mexicana, considerada la más importante en idioma español, se quitó las ropas de formalidad e intelectualidad para vestirse con pelucas de colores y la osadía del colectivo Drag Queen Story Hour, que escenificó cuentos ante un público de todas las edades.

Esta agrupación se conformó como una respuesta a la iniciativa creada en 2015 en San Francisco (EEUU), con la intención de leer historias a niños y jóvenes en librerías y escuelas, cuenta a Efe Lalo García, uno de los fundadores.

Desde el año pasado el grupo forma parte del programa Barrios de Paz del Gobierno de Jalisco y con una decena de miembros han llevado la literatura a diversos espacios culturales de Guadalajara, además de compartir contenidos en las redes sociales.

“Hemos escalado tanto y logrado ser bien recibidos que ahora podemos estar en la FIL y creemos pertinente que el drag se reconozca como es, además de un arte, un agente disruptivo y demoledor de construcciones sociales”, expresó.

FOMENTAR LA INCLUSIÓN

“All my friends are drag queen”. Uno de los jóvenes portaba una camiseta con la frase que reflejaba la aceptación y no discriminación que prevalecía en el salón de la feria, en la que los asistentes escucharon las historias que lo mismo cuentan las vicisitudes de una bruja o los problemas que enfrentan las personas discapacitadas.

Vestida con un vestido plateado y tornasol coronado con una peluca color naranja intenso, Becky D’Vich pidió a los asistentes no aplaudir sino mostrar su alegría con chasquidos coquetos, esos que los estereotipos identifican como uno de los ademanes de la comunidad LGBT.

El personaje contó la historia de Belisario, un niño quien no encontraba la valentía para salir del closet, uno de los temas que suelen atravesar quienes conforman la comunidad de la diversidad sexual.

“Los sueños se hicieron para cumplirse y si tú tienes un sueño, que nadie te detenga”, dijo la drag a uno de los participantes que le pidió consejo.

Lalo García asegura que los libros que son parte del espectáculo son elegidos de manera cuidadosa de acuerdo al público, pero siempre cuidando que el mensaje sea de aceptación de la diversidad y de fomentar una visión de que cualquier persona puede elegir qué quiere ser y a quién quiere amar.

Mizz Xuxú es una maquilladora y entrenadora de perros que decidió que ser “una draga” era lo que quería hacer en su vida.

Esta tarde, con su personaje y el cuento “Guapa” se transformó en una bruja glamurosa que aprendió a no hacer caso del qué dirán y a querer su propio cuerpo.

Esa historia le dio la fuerza para su propia autoaceptación.

“Soy morena, soy tatuada, soy trans, soy drag, soy de barrio y soy todo lo que un día les dijeron que no podían tener en su casa y aquí estoy contándoles cuentos, soy privilegiada porque me he dado cuenta de que en la vida uno puede ser lo que quiera, que no importa de dónde vengas ni quién seas”, expresó antes de leer su cuento.

Quetzalli, una niña de 6 años, preguntó a las drags cómo podría convertirse en drag cuando fuera mayor y la respuesta de Mizz Xuxú fue contundente: “siempre siendo fiel a ti misma”.

La FIL se desarrolla del 27 de noviembre al 5 de diciembre con la asistencia de 600 escritores de 46 países, con la participación de más de 3 mil profesionales y 255 expositores de 27 países con una oferta editorial de 240.000 títulos en 10 mil metros cuadrados de exposición.

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