Fotografía: Iván de León
Guadalajara, Jalisco.

En un suspiro, los habitantes de la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) respiramos un coctel de toxinas que pone en “alto riesgo” a la salud humana. La mezcla de material particulado PM10 y 2.5, así como otros contaminantes, no sólo pasa por los pulmones y el aparato respiratorio, también por la circulación.

El neumólogo Gustavo Rosales Chávez, académico adscrito al departamento de clínicas del Centro Universitario de Los Altos (CUAltos) de la Universidad de Guadalajara (UdeG), coincide en que se carece de un estudio estatal sobre el impacto en la salud humana y contaminación atmosférica. La muerte prematura es un factor atribuible a los que respiramos en Jalisco.

El Área Metropolitana de Guadalajara, Puerto Vallarta y Tala son un botón “al rojo vivo” de la mala calidad del aire. De los días que transcurren al año, 80% circula con una calidad regular.

En el bullicio de las ciudades, la industria, incendios, combustible y quema de basura, son algunos factores que ocasionan que a diario haya una alta demanda de consultas por infecciones respiratorias.

Aunque en Jalisco se monitorea la calidad del aire y hay una agenda ambiental 2030, aún se carece de un estudio de salud pública sobre el impacto ambiental y salud, y muertes prematuras al respecto.

Isaura López Villalobos

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