Ciudades alemanas exigen normas patinetes eléctricos
Fotografía: Hauke-Christian Dittrich/dpa
Berlín, Alemania

Un año después de la aprobación de los patinetes eléctricos como vehículos aptos para el tráfico en las vías urbanas, las ciudades alemanes exigen una normativa adicional que garantice la seguridad de los peatones.

“En los lugares más frecuentados, como lo son los monumentos históricos, y en lugares en los que se produce mayor concentración de gente, la presencia de los patinetes debe limitarse a la velocidad de marcha”, dijo a dpa Helmut Dedy, director ejecutivo de la Asociación Alemana de Ciudades y Comunas.

Dedy señaló que las personas mayores, las personas con discapacidades y los niños deben poder seguir moviéndose por esas zonas de ciudades y pueblos sin miedo y sentirse protegidas frente a las imprudencias de algunos conductores de este tipo de vehículos.

Se reclama la creación de una nueva señal de tráfico, que prohiba la circulación de vehículos eléctricos pequeños, para que las autoridades municipales puedan excluir con claridad su uso en zonas sensibles.

“Actualmente se puede prescindir de los patinetes eléctricos solo de forma voluntaria en los alrededores de la Oktoberfest de Múnich, por ejemplo”, se lamentó Dedy.

Según él, el Gobierno alemán debería incluir en una enmienda a las normas de tráfico, cuya entrada en vigor está anunciada para finales de año, estas medidas adicionales para regular el uso de los patinetes eléctricos.

El próximo lunes se cumple un año desde que los patinetes eléctricos fueron reconocidos como vehículos aptos para el tráfico rodado. El reglamento, en vigor desde el 15 de junio de 2019, establece requisitos técnicos y normas de conducta.

Entre ellos, los patinetes pueden desarrollar una velocidad de entre seis y 20 kilómetros por hora y deben circular por los carriles para bicicletas y no por las aceras.

Diversas compañías alquilan patinetes eléctricos en numerosas ciudades. “El comienzo fue también un poco caótico, y tuvimos que aclarar algunas normas con los proveedores”, advirtió Dedy.

El desorganizado estacionamiento de los patinetes, que inicialmente causó mucho debate y problemas, se solucionó en su mayor parte.

“Necesitamos un cambio en el tráfico hacia menos emisiones, menos ruido y más espacio para la vida social en los espacios públicos”, prosiguió Dedy.

“Por supuesto, los patinetes eléctricos no son el centro del debate, pero pueden ayudar un poco”, sentenció.