Fotografía: Henry Saldaña
Guadalajara, Jalisco.

Habitantes de las comunidades cercanas al basurero de Picachos, en Zapopan, se encuentran preocupados por el cierre de los tiraderos de basura.

Esto porque aseguran que las autoridades fueron omisas para el tratamiento de la contaminación de los lixiviados del relleno sanitario de Copalita, que continúan dañando los mantos freáticos a pesar de que este centro de acopio de basura fue cerrado hace 10 años, y temen que esto suceda con las plantas de transferencia de residuos.

José Casillas, presidente del Comisariado del Ejido de Ixcatán, señaló que, a una década del cierre del tiradero de Copalita, éste continúa afectando las cuencas Milpillas y La Soledad, además de a los pobladores de las comunidades de Huaxtla, San Lorenzo, Milpillas, Ixcatán, La Soledad y Mesa de San Juan, quienes ya empezaron a presentar afectaciones en la piel.

El presidente del ejido señaló que Pablo Lemus, cuando fue presidente de Zapopan, “nunca atendió los señalamientos avalados con estudios de expertos”, donde se dan a conocer las afectaciones que deja la contaminación tras el cierre de un basurero, y temen que con la nueva administración de Juan José Frangie, las peticiones continúen sin ser atendidas.

Los pobladores señalaron que, en temporada de lluvia, los lixiviados escurren a las cuencas cercanas, dejando contaminación en los afluentes que son utilizados por los pobladores cercanos del basurero de Picachos.

Henry Saldaña

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