Fotografía: Medios
Nairobi, China.

Científicos del Centro Internacional de Fisiología y Ecología de los Insectos (Icipe, por sus siglas en inglés) con sede en Nairobi han recurrido a las avispas para combatir la Tuta absoluta, una muy destructiva plaga del tomate detectada por primera vez en África en 2008 y que desde entonces se ha propagado rápidamente por todo el continente.

Las avispas fueron importadas de Perú, sitio de origen de la plaga, y fueron introducidas por primera vez a un sitio ajeno a su lugar de origen.

La avispa, cuyo nombre científico es Dolichogenidea gelichiidivoris, controla la plaga de tomate depositando sus huevos dentro de ella. Los huevos terminan por convertirse en avispas adultas que matan a la larva de la plaga.

“La introducción de un enemigo natural de la Tuta absoluta es especialmente importante porque permite a África abordar la creciente amenaza de especies invasivas y su dramático efecto en la agricultura y las fuentes de ingreso en todo el continente” , indicó hoy en una declaración Sunday Ekesi, director de Investigación y Asociaciones de Icipe.

La liberación inicial en el campo del enemigo natural fue realizada en el distrito de Kirinyaga, centro de Kenia, uno de los mayores productores de tomate del país.

Se espera que la avispa se propague rápidamente en busca del material vegetal infestado. Se planean liberaciones posteriores en otras importantes regiones productoras de tomate en Kenia y en Etiopía.

Isaac Macharia, gerente general de servicios fitosanitarios del Servicio de Inspección Fitosanitaria de Kenia, dijo que proporcionaron apoyo regulatorio para la importación y liberación de estos importantes enemigos naturales para manejar la Tuta absoluta, un método amigable con el medio ambiente.

Si no se toman medidas de control efectivas, la plaga puede causar la pérdida del cien por ciento de la producción de tomates.

En algunos países como Nigeria, esta polilla es conocida como “el ébola del tomate” debido a su severidad y a su capacidad para devastar por completo los tomates.

“Uno de los principales desafíos en el control de la Tuta absoluta es su rápida tasa de reproducción y la aparición de muchas generaciones al año. Por esta razón, la plaga rápidamente desarrolla resistencia a los principales pesticidas”, dijo Samira Mohamed, una importante científica de Icipe.

“Este escenario ha obligado a los agricultores a aplicar insecticidas sintéticos de amplio espectro, a menudo en dosis extremadamente altas y con demasiada frecuencia. Esto ha conducido a un incremento en los costos de producción y a residuos de los pesticidas en las cosechas lo cual tiene un efecto perjudicial en la salud de los agricultores, los consumidores y el medio ambiente”, añadió.

Las orugas diminutas de la Tuta absoluta dañan los tomates haciendo agujeros en las hojas y comiéndose las partes verdes, lo que hace que las hojas se sequen, y también escarban en las frutas, lo cual causa deformidades y descomposición.