Fotografía: EFE/Maxim Shipenkov/Archivo
Brasilia, Brasil.

El regulador sanitario de Brasil, Anvisa, defendió este jueves su decisión de rechazar la importación de la vacuna Sputnik V, alegando que se basó en información del propio desarrollador ruso, que amenazó con demandar por difamación a la institución.

“Las informaciones sobre la presencia de adenovirus replicante [una versión viva de uno de los virus usados como vector] constan en los documentos entregados a Anvisa por el desarrollador de la vacuna Sputnik V”, dijo el presidente del ente, Antonio Barra Torres.

Los creadores de la vacuna rusa habían anunciado horas antes por Twitter la presentación de una demanda judicial “por difamación contra Anvisa por difundir información falsa e incorrecta”.

“Anvisa hizo declaraciones incorrectas y engañosas sin haber probado la vacuna Sputnik V”, subrayaron.

Barra Torres convocó rápidamente a la prensa, para “refutar graves acusaciones que impactan en la confianza y la credibilidad de la autoridad sanitaria brasileña”.

“Anvisa fue acusada de mentir, de actuar de manera antiética y de producir una noticia falsa sobre la identificación de adenovirus replicante en documentos sobre la vacuna Sputnik V”, agregó.

En su exposición, los técnicos de la Anvisa exhibieron documentos e inclusive un video de una reunión virtual realizada en marzo con los fabricantes rusos para sanar estas dudas.

Según el regulador brasileño, los responsables por la Sputnik V no aclararon todas sus preguntas en el momento ni en los documentos enviados días después.

El problema se centra en un “vector de adenovirus”, un patógeno que normalmente causa una enfermedad respiratoria leve pero que en las vacunas está modificado genéticamente para impedir su replicación. Ese patógeno también está modificado para portar las instrucciones de ADN, a fin de que las células humanas desarrollen la proteína espiga del coronavirus, causante de la enfermedad.

Esto, a su vez, entrena al sistema humano en caso de que se encuentre con el coronavirus real.

El colegiado de cinco directores de Anvisa acogió el lunes la recomendación del área técnica del organismo, que además de esta cuestión identificó diversas “incertidumbres” en relación a la seguridad y eficacia del inmunizante.

La Sputnik V, del laboratorio Gamaleia, está siendo utilizada en numerosos países además de Rusia, entre ellos Bolivia, México, Argentina y Venezuela. Pero hasta ahora no ha sido aprobada por la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) ni por la FDA (Administración Federal de Alimentos y Medicamentos) de Estados Unidos.

– La puerta sigue abierta –

Pese a la polémica, Barra Torres aseguró que la vacuna rusa aún puede ser autorizada en Brasil, mediante la entrega de más información.

La evaluación actual “es un retrato temporal, que puede ser modificado. No estamos cerrando la puerta a absolutamente nada. Esos datos presentados pueden ser revisados, corregidos y presentados de nuevo”, afirmó el jefe de Anvisa.

“El lunes pasado no fue posible aprobarla, lo que nos dio una gran tristeza. Fue el único motivo”, agregó.

El pedido de importación de la vacuna rusa había sido hecho por gobernadores del nordeste, preocupados por la falta de inmunizantes.

Brasil, donde la pandemia dejó ya 400 mil muertos, empezó su campaña de vacunación con gran retraso. Hasta ahora usa la vacuna china CoronaVac y la sueco-británica AstraZeneca, que sufren problemas de entrega.