Fotografía: Isaura López Villalobos.
Guadalajara, Jalisco.

En el Bosque Urbano Arboledas del Sur, todavía hay evidencias de la batalla que libró la comunidad para evitar que el Ayuntamiento interviniera el espacio para, según la versión oficial, sólo remozar el sitio, instalar módulos de juegos infantiles, construir senderos y otras obras por 24 millones de pesos.

Sin embargo, el movimiento de tierra y la colocación de un camino de cemento que quedó interrumpido, generó sospechas entre los vecinos, quienes iniciaron una defensa legal que ganaron en 2018 con el fallo del Tribunal Colegiado que ordenaba al Ayuntamiento suspender cualquier obra dentro del bosque.

Desde entonces y hasta la fecha, este bosque ha sido ignorado por la administración pública. En 2020, cuando el Ayuntamiento de Guadalajara cedió siete de sus parques a la Agencia Metropolitana de Bosques Urbanos, este bosque quedó fuera, de modo tal que su mantenimiento seguía a cargo del municipio, pero la realidad es que este espacio sólo lo mantienen los vecinos, quienes platicaron fuera del registro de la cámara, cómo es que ellos mismos se organizan para mantener en buen estado este parque, incluidas las decenas de nuevos árboles que plantaron tras la tala de algunos ejemplares, lo que motivó la defensa de los vecinos, incluidos los de la comunidad indígena de Santa María Tequepexpan.

Para evidenciar el descuido en que las autoridades tienen este espacio verde, es prudente recordar el hallazgo de un cuerpo dentro del bosque ocurrido en marzo del año pasado, aunque el descuido se hace evidente desde su periferia, pues se observa acumulación de escombro y basura que llevan a tirar a este espacio poco vigilado.

La situación legal de este bosque, ubicado al Sur de Guadalajara, no ha sido sencilla. Todo empezó en el periodo del priista Ramiro Hernández, cuya administración reconocía la tenencia de este espacio a un particular; posteriormente, la administración que encabezó el ahora gobernador Enrique Alfaro, consiguió recuperar más de los 40 mil metros cuadrados de los 74 mil que componen el bosque; es decir, el 64 por ciento del espacio fue recuperado.

El problema es que sí existe otra fracción del bosque que pertenece a particulares, y aunque a la fecha no existe ninguna licencia para construir o intervenir, sí tiene abierta la posibilidad de futuras edificaciones por el sencillo hecho de que una parte no logró ser recuperada como espacio público.

Isaura López Villalobos

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