Capital Mundial del Libro
Fotografía: Adriana González - UdeG
Guadalajara, Jalisco.

Un 19 de julio pero de 1991 abrió por primera vez sus puertas la Biblioteca Iberoamericana Octavio Paz albergada por el edifico histórico del templo de Santo Tomás, un recinto con 400 años de antigüedad y que alberga murales de Amado de la Cueva y de David Alfaro Siqueiros.

La biblioteca ubicada en el centro de Guadalajara en la conocida como Plaza Universidad, se presenta como un refugio para el conocimiento y un espacio que ofrece actividades y opciones culturales para personas de todas las edades.

Su primer director fue el fallecido escritor Fernando del Paso, quien recibiera en 2015 el Premio Cervantes de Literatura y quien le diera su vocación de ser un lugar especializado en literatura iberoamericana, pero fue más allá, pues se convirtió en un espacio incluyente para niñas, niños y adolescentes, y para personas invidentes.

En su fundación, la biblioteca tenía 15 mil volúmenes y en 2020 suma más de 70 mil ejemplares de libros dedicados a la literatura y las humanidades de Iberoamérica, que son utilizados por investigadores y académicos en estas disciplinas; y los libros dedicados a la llamada “cultura general”, que atraen a todo tipo de lectores.

La poeta Carmen Villoro, quien asumió la dirección de la Biblioteca Iberoamericana tras la muerte de Fernando del Paso en 2019, detalló que la pandemia obligó a cancelar todos los servicios de la biblioteca y a cerrarla de manera indefinida, sin embargo, agregó, que este tiempo ha servido para que los trabajadores se capaciten en los protocolos sanitarios y en el uso y manejo de las plataformas virtuales.

Además, la directora señaló que debido al confinamiento que se mantendrá en las próximas semanas, se guardarán los festejos de aniversario para el próximo año, cuando se cumplan 30 años de la fundación de la Biblioteca iberoamericana Octavio Paz.

Alicia Preza