Fotografía: Medios
Guadalajara, Jalisco.

El cáncer es más frecuente en mujeres que no han tenido hijos, que tampoco han lactado y que tienen predisposición hereditaria.

Con la lactancia madura el tejido de la glándula mamaria, y eso le da estabilidad para que no tenga cambios hacia una neoplasia, mientras que los tejidos inmaduros están más frecuentemente afectados hacia ese padecimiento, explicó el profesor de la División de Estudios de Posgrado de la Facultad de Medicina en la UNAM, Gilberto Nicolás Solorza Luna.

Actualmente, se observa en consulta cada vez más este tumor maligno en mujeres jóvenes que no han tenido hijos: de 20 a 25 años de edad. Para ellas, el pronóstico es peor que en la adulta de 50 o 60 años en adelante, porque el tejido mamario está creciendo más rápidamente, puede modificarse y tener mutaciones.

El médico clínico en el Instituto Nacional de Cancerología recomendó a las jóvenes realizarse el ultrasonido, que puede indicar si se requiere la mastografía e identificar las lesiones en etapas tempranas.

Si el nódulo se encuentra focalizado a la mama, hay entre 90 y 95% de posibilidades de controlar el cáncer de mama, pues en esta enfermedad no hablamos de curación, sino de control, dijo.

A nivel nacional, la tasa de mortalidad es de 17 defunciones por cada 100 mil mujeres de 20 años o más.

  •  1% de las víctimas mortales son jóvenes de 15 a 29 años
  •  13% son mujeres entre 30 y 44 años
  •  38% por ciento de las víctimas tienen entre 45 y 59 años
  •  Prácticamente la mitad muere después de los 59 años.
Elizabeth Ortiz