Fotografía: cortesía.
Guadalajara, Jalisco.

Con los pies en la tierra, a poco más de 72 horas de que voló al espacio, Katya Echazarreta hizo un segundo vuelo a reunirse con sus padres y su hermana, que viven en la delegación de Aguilillas, municipio de Ixtlahuacán de los Membrillos, donde el gobierno municipal le hizo un homenaje.

Las autoridades municipales aprovecharon su visita para entregarle un reconocimiento a la tapatía que acudió a reunirse con su familia a la que fue tierra de su abuelito, a 40.6 kilómetros de la capital de Jalisco.

Katia, de 23 años, aprovechó para comer sus papas preferidas en la plaza municipal, algunos dulces de la región y los elotes que vende don Adán.

Ante un auditorio lleno de familiares, amigos, el cuerpo edilicio, pero también niñas de la región que la admiran por la hazaña, ella dejó en claro que cumplir un sueño sí se puede.

Luego narró cómo es que enfrentó el momento, que duró segundos, y pasó del cielo azul al oscuro espacio y vio como la nave donde viajaba se alejaba de las nubes y luego de la tierra.

Fueron 11 minutos en el espacio, suficientes como para advertir el hermoso hogar que tenemos en este globo terráqueo y que estamos obligados a cuidar.

Sorprendió a todos cuando comentó que tuvo miedo, pero este se borró y dejó paso a la paz y tranquilidad de un viaje, donde se puso en manos de quienes estaban en tierra a cargo de la misión.

Al final disfrutó y le queda muy claro -lo dijo- “que yo siento que para esto nací”.

Katya Echazarreta, sencilla, amable con todos los presentes, compartió el evento con la toma protesta a don Panchito como cronista vitalicio municipal y luego todos se fueron a celebrar.

Víctor Chávez Ogazón

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