unidad médica Ipejal
Fotografía: Iván de León Melendrez
Guadalajara, Jalisco.

Las visitas a las farmacias del Instituto de Pensiones del Estado de Jalisco (Ipejal) en la Avenida Federalismo y la Pila Seca, en Tlaquepaque, terminaron igual: no hay medicinas.

Ahora visitamos la tercera, la que se ubica en la Unidad de Medicina Familiar Javier Mina, sobre la Avenida Plutarco Elías Calles, en Guadalajara, y la realidad es la misma.

Ahí constatamos que los pensionados también acuden para regresar sin nada. Hay desabasto de medicamentos.

Rafael Amezcua viene con su esposa a su chequeo médico, y luego de una larga espera se retira resignado, pues deberá comprar sus medicamentos y los de su mujer en otro lado.

“La verdad es que no están todos los medicamentos que nos recetan los doctores, y también en los servicios de especialidad tenemos problemas con medicamentos. Nada menos ahorita veníamos a preguntar por unas gotas para la vista y no hay, tenemos dos o tres meses que no hay. -¿Qué le dice el personal?- Pues nos dice el personal que llamemos la semana entrante y con eso así se la llevan, en términos generales sí hay desabasto. Cuando son medicamentos indispensables, se tienen que comprar y luego viene un proceso de recuperación muy burocrático y tardado. Cuando hay recursos, qué bueno que se puedan comprar, pero cuando no, el que sufre es el paciente”.

En esta unidad médica, el personal que atiende a los adultos mayores es amable, según refieren los pensionados, quienes reconocen que no es su culpa que el servicio sea carente por el desabasto en los medicamentos.

“Pues qué le digo… Mire, pues por el personal está bien, no son cosas de ellos, ¿verdad? Si los medicamentos no están, ellos qué van a hacer, eso es lo que yo digo. -¿Cómo ha repercutido la falta de medicamentos en su salud?- A veces repercute mucho y uno tiene que encontrarlos, la medicina que se necesita se tiene que comprar y, pues, con lo que hay. Mis hijos me apoyan. Si es muy necesario, lo tengo que comprar y si no, pues me espero hasta la siguiente semana. -¿Y no se siente mal?- Pues no. Lo bueno es que son medicamentos más leves, ahorita lo que me falta es la de los ojos, tengo poca, pero a ver para la semana que entra”.

Hay casos como el de Jorge Gómez, quien tiene más de una década de jubilado y recuerda que en años anteriores todo era muy distinto en el servicio otorgado a los adultos mayores.

“Esta situación ya tiene bastante tiempo, con exactitud no sé, pero ya tiene más de un año. ¿Cuál es la opinión generalizada de los pensionados?- Inconformidad, porque no hay medicamentos ni estudios. A veces nos los atrasan problemas que nos causan muchas inconformidades. Anteriormente, cuando recién me jubilé, no teníamos ese problema, yo me jubile hace 11 años y la verdad estábamos en la Luna, podríamos decir, porque todo estaba muy bien. Teníamos medicamentos, nos atendían muy bien y muy rápido… y ahorita hay mucha deficiencia”.

Es la historia de los pensionados en Jalisco, quienes luego de trabajar por más de 30 años en el servicio público, ahorrar para su retiro y atención médica, tienen que padecer la carencia de los medicamentos que requieren para mantener buena salud.

Iván De León Meléndrez

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