Fotografía: Roland Weihrauch/dpa
Gelsenkirchen, Alemania.

Helmuth, una tortuga macho de 100 kilos del zoológico de la ciudad alemana de Gelsenkirchen, va a recibir un andador para poder caminar.

Hasta ahora, el animal ha estado entrenando los músculos de sus patas con una tabla rodante para no olvidar cómo caminar. Dentro de poco eso podría no ser necesario: “Varios técnicos ortopédicos se han puesto en contacto con nosotros porque quieren construir un andador para Helmuth”, dijo a dpa la veterinaria Judith Wabnitz.

Todavía no está claro cómo será este andador. En cualquier caso, Helmuth debería poder volver a caminar con sus propias fuerzas, incluso hasta el recinto exterior de las tortugas del zoo. “Será una solución para exteriores”, dice Wabnitz. El objetivo, dice, es que Helmuth pueda prescindir por completo de su “monopatín”.

La gran tortuga de espolones dejó de comer bien a finales de enero y se alejaba cada vez más de sus cuidadores. Al parecer, sufría dolores.

Helmuth fue examinado en un tomógrafo computarizado en una clínica, la única manera en que los veterinarios pudieron tener una visión clara del grueso caparazón. El examen arrojó el diagnóstico de artritis de hombro.

Wabnitz explicó que no se la puede operar. La tortuga recibe actualmente analgésicos, una inyección cada mañana, que hace que el animal no sienta dolor.

La tortuga es colocada por dos empleados sobre un tablón con cuatro ruedas para poder entrenarse. Cuando “patina”, entrena los músculos y, obviamente, también se divierte y a veces da una vuelta extra, contó el cuidador del animal.