campamento migrante
Fotografía: EFE/ Joebeth Terríquez
Matamoros, México.

El cruce de unos 34 migrantes de México a Estados Unidos marcó este viernes el inicio del cierre de un campamento en la fronteriza ciudad de Matamoros, que desde 2019 albergó a miles de solicitantes de asilo.

El ingreso de los migrantes, mayoritariamente centroamericanos, desde este campo situado al otro lado de Brownsville, Texas, demarca el fin de la medida que los obligaba a permanecer en México mientras los tribunales estadounidenses respondían sus solicitudes.

Esa política había sido impuesta por el exmandatario Donald Trump mediante el Programa de Protección al Migrante (MPP).

Según la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR), hasta este viernes unas 640 personas habían cruzado a territorio estadounidense desde el 26 de febrero, tras meses de espera en este campo repleto de carpas donadas por oenegés e iglesias.

Familias enteras, madres solteras, mujeres y hombres solos llegaron hasta este campamento en el estado mexicano de Tamaulipas (norte) para alcanzar el llamado “sueño americano”.

Y fue ahí donde vivieron todo tipo de situaciones, desde temperaturas extremas, lluvias torrenciales y una pandemia.

Además del covid-19, una de las situaciones más complejas que experimentaron los migrantes fue la helada que azotó en febrero pasado a Matamoros, la más dura en 30 años, con temperaturas de hasta cuatro grados bajo cero.

El campamento de refugiados planeaba cerrar sus puertas definitivamente la próxima semana, una vez terminadas las labores de limpieza en el lugar.

Se estima que en México hay cerca de 25 mil personas esperando respuesta a su petición de asilo en Estados Unidos, según datos de las autoridades estadounidenses.

Estados Unidos ha pedido evitar los desplazamientos a la frontera, indicando que solo quienes cumplen los requisitos de admisión serán llamados de forma ordenada.

El gobierno mexicano había rechazado históricamente recibir a migrantes deportados de otras nacionalidades, pero con la llegada al poder del izquierdista Andrés Manuel López Obrador, en diciembre de 2018, México se convirtió de facto en un tercer país seguro.

López Obrador cedió a las presiones arancelarias de Trump, tras las multitudinarias caravanas de finales de 2018 y principios de 2019.

Así se consolidó el MPP, mediante el cual unas 70 mil personas habrían sido devueltas a México entre enero de 2019 y diciembre de 2020, según organizaciones civiles estadounidenses.

De acuerdo con el gobierno mexicano, en el país permanecen unos 6 mil migrantes como parte del programa “Quédate en México”.