Guadalajara, Jalisco.

A grito de ¡Justicia, Justicia, Justicia!, decenas de jóvenes se manifestaron en casa Jalisco, exigían el esclarecimiento de la asesinato de Geovanni N, un joven de 30 años quien presuntamente habría sido privado de la vida por policías de Ixtlahuacán de los membrillos.

Era viernes cinco de junio y estaba por vivirse en segundo día continuo de protestas en Guadalajara.

La residencia oficial el gobernador de Jalisco Lucía rodeada por rayas para impedir el acceso, las autoridades querían evitar que se repitiera el vandalismo que caracterizó la primer protesta por este motivo ocurrida el jueves, un día antes, día en el que el histórico palacio de gobierno y otros edificios habían sido dañados por la turba enardecida, incluso, un policia fue incendiado.

En varias cuadras a la redonda se apreciaban patrullas de las distintas corporaciones policiacas, decenas y decenas de uniformados y hasta algunos vestidos de civil, montaron un operativo de seguridad para contener a los manifestantes.

El reloj marcaba las seis de la tarde en punto, la hora convocada para la manifestación, pero apenas una decena de personas habían arribado… ¿Por que no habían llegado los demás? Era la pregunta que todos se hacían, incluso los policías antimotines que estaban prestos al interior de casa Jalisco para entrar en acción.

Seis de la tarde con 15 minutos, eran más los reporteros que los manifestantes, pero así, de a poco un poco se fue llenando la calle de personas que clamaban por justicia.

En bicicleta, motocicleta, a pie, y hasta de raíte se completaron alrededor de 200 personas.

Entonces los ánimos se calentaron. La multitud se enardecía, se respiraba un ambiente de tensión, de calor, de indignación y hartazgo.

De pronto más de un centenar de policías con equipo antimotines salió por uno de los costados de casa Jalisco, formaron un escudo humano frente a los manifestantes.

Permanecían inmóviles, como estatuas que recordaron una formación militar apunto de enfrentarse en la batalla.

Sin embargo ninguno de los dos lados que hay en provocaciones. La manifestación se dio aunque en tensión, de forma pacífica.

Sin embargo durante más de una hora los indignados exigían que salieran representantes del gobierno del Estado, alguien con quien pudieran entablar una mesa de diálogo, algo que no sucedió.

Por ello, fue a través de los medios de comunicación como se hizo llegar un mensaje al mismo gobernador Enrique Alfaro Ramírez.

A varios kilómetros de estepunto, en el extremo sur de la ciudad, cientos de jóvenes intentaban llegar a la fiscalía general del estado, ubicada en la zona industrial de Guadalajara.

Unas horas antes de las seis de la tarde, un nuevo aviso se dio por redes sociales, la protesta se diseminaba.

No sería uno, si o tres puntos donde querían hacerse escuchar: La residencia del gobernador, la fiscalía estatal y de nueva cuenta en el palacio de gobierno.

Elena Castolo Sánchez

Elena Castolo Sánchez

Licenciada en Comunicación Pública con es­pe­cia­li­za­ción en In­ves­ti­ga­ción, reali­zó estancia de investigación en La Salle Bajio. Participó en los cursos Bab­son Build for Uni­ver­si­dad de Gua­da­la­ja­ra en Bos­ton y el Scien­ce and In­no­va­tion Camp en Ca­li­for­nia. Aman­te de la cien­cia y la tec­no­lo­gía. Trabajó para el Noticiero Científico y Cultural Iberoamericano.
Elena Castolo Sánchez