Serial | Guadalajara, ciudad invisible




Serial: Guadalajara, ciudad invisible

Guadalajara, Jalisco

Las imágenes se suplen por los sonidos, tiene que ser así. De no haberse convencido de ello, José, Perla y David y miles de casos más de ceguera, no habrían encontrado el valor para salir de sus casas.

Al principio fue el caos para José, que con casi 31 años quedo ciego por agravantes de la diabetes y tener que volver a aprender cómo vivir no fue cosa fácil y cómo serlo en medio una ciudad tan ciega como él, llena de ciegos que viendo, no ven, como escribió José Saramago en el ensayo sobre la ceguera

En Guadalajara se estima que la población con ceguera total o parcial está por encima de los once mil habitantes, según el censo de población de 2010 realizado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), lo que coloca a la capital jalisciense en el primer lugar de la entidad con este indicador, sin que esto signifique avances integrales en la inclusión ni mejoras en la infraestructura urbana y de movilidad.

Aquí las instalaciones incluyentes son escasas y se ubican solo en zonas específicas de la ciudad, eso sin mencionar el mal estado generalizado de banquetas y pasos peatonales obstruidos. Antagónicamente, para ellos Guadalajara es una Ciudad Invisible.

Ellos, contra todo, aprenden, caminan y no paran…... en medio de una ciudad invisible donde en un camino conocido pueden aparecer obstáculos derivados de la escasa solidaridad de la población, botes de basura, canceles abiertos, anuncios, negocios que venden todo tipo de objetos que no deberían ir nunca en una banqueta o el automóvil que con toda anarquía y egoísmo es estacionado en espacios peatonales, rampas y zonas cebra.

Si para un ciudadano es riesgoso un registro sin tapa, una alcantarilla abierta o incluso un bache, para ellos puede ser mortal.

Las principales causas de ceguera según las estadísticas son en primer lugar las enfermedades, luego viene la ceguera por edad avanzada, después por nacimiento, seguido de los accidentes  y después las causas no identificadas donde bien podrían caber las negligencias médicas, como el caso de Perla y del señor David, que desde que eran niños perdieron la vista por complicaciones de salud agravadas por negligencias del sector médico.

Con tales resultados luego de las negligencias, Perla y David conocieron su parte más amplia de capacidad, la de adaptación, una adaptación que aumenta su  grados de complejidad por incumplimiento de leyes, reglamentos y acuerdos, como el caso del transporte público, donde desde 2013 con la modificación a la Ley de Movilidad y Transporte se estipuló por obligatoriedad que el diez por ciento de unidades de transporte público deberían contar con accesibilidad universal, que ignoro por completo las adaptaciones para personas ciegas al no instalar en ningún camión sistemas parlantes e inscripciones en Braille como expresó el estudioso de la defensa de igualdades y presidente de Red Ciudadana, José de Jesus Gutiérrez Rodríguez.

El alcance de la discriminación en los camiones del transporte público va más allá de incumplir la ley de movilidad, acciones como evitar darle la parada a personas con discapacidad, pasarlos de donde ellos solicitaron bajarse o no completar las vueltas de la ruta son una constante entre las personas ciegas que se mueven por la ciudad.

Imagínese caminar por una ciudad invisible…..todos los obstáculos que podría encontrar al paso…..tropezar con ellos y caer. 

Las  personas ciegas de Jalisco enfrentan no solo una ciudad invisible…..también una sociedad invisible, que en sus actos más cotidianos, refleja nulas consideraciones ante las diferencias que terminan en vulnerar los derechos de los que solo ven con la memoria, los sonidos y la imaginación. 

Pocos rebasan el quinto año de primaria y han alcanzado el éxito. La mayoría, por no tener el sentido de la vista, pareciera estar condenados a la pobreza. 

Las personas ciegas que alcanzan la profesionalización en diversas áreas es el resultado de comprometidos sistemas de inclusión en algunas escuelas públicas, privadas y asociaciones civiles, como el caso del Instituto de Capacitación para El Niño Ciego y Sordo de Guadalajara o la escuela de tiempo completo secundaria ocho mixta que desde hace años dispone de una impresora en Braille que facilita el camino de la población escolar ciega que desde ahí le gana el camino a las estadísticas. 

En este tema hay buenas expectativas con la próxima entrada en vigor del tratado de Marrakesh, que firmó México y  más de 60 países con el fin de aumentar la impresión de textos en Braille como narró el titular de la Comisión Estatal para la Atención e Inclusión de Personas con Discapacidad, Héctor Figueroa. 

Pero para ir a la escuela se requiere mucho más que un libro en braille, faltan caminos  seguros, generosidad entre los comparten las calles y transporte público incluyente que deje más opciones que pagar 200 pesos por día a un taxi,  como hace José cada jueves que va a las terapias ocupacionales, mientras completa el entrenamiento que considera le falta para tener valor de regresar a la escuela.

Uno de los sistemas de transporte público que más avance registra en la atención incluyente es el tren eléctrico, que desde hace poco más de una década  instaló placas en Braille con información de la estación que se aborda e instrucciones de movilidad por el tren, además recientemente comenzó la instalación de señalética táctil en el suelo de algunas estaciones y sistemas parlantes dentro de los vagones y algunos elevadores.

El censo de población en INEGI indicó que en 2010 en Guadalajara había poco más de 68 mil personas con algún grado de discapacidad visual.

Son características particulares, para ellos, los que no ven, solo hay dos opciones, esperar que los gobiernos solucionen la inclusión de personas ciegas o partir de las acciones solidarias a nivel sociedad.