Jardín de niños Yoloxóchitl

Por Gabriela León

El jardín de niños Yoloxóchitl, ubicado en la colonia de San Miguelito, en Lagos de Moreno, ha sido robado en varias ocasiones desde hace años. Padres de familia y maestros comentan que los asaltos suceden luego de que la cabina de vigilancia municipal que gestionan los directivos del plantel, se retira o disminuye la vigilancia. Hace pocas semanas tuvieron que reemplazar las chapas de los salones por la misma razón; hoy es un riesgo latente.

Los testimonios de padres de familia y maestros recabados por Señal Informativa, son presentados de manera anónima para proteger la identidad de las fuentes y evitar cualquier tipo de represalias:

“En días pasados se metieron a robar, duraron como tres semanas robando aquí en el kínder. Entraban, robaban, venían los policías y regresaban. Al día siguiente otra vez. Se robaron las pinturas de los niños, fregar las chapas. Ya nada más por hacer la maldad. Fregar las chapas y ¿quiénes teníamos que pagar? nosotros los papás”.

“Sí ese kínder, no sé cuántas (veces), pero seguido se sabe que les roban. También a la otra escuela que está aquí (en la colonia) se han metido a robar el equipo de cómputo sobre todo”.

Educadores afirman que aunque los robos suceden de noche, existen diferentes riesgos para los niños, ya que el plantel colinda con las calles Poetas y Miguel Alemán, consideradas por los vecinos como peligrosas pues se encuentran próximas a zonas de baldíos y sembradíos. Además, debido a la poca vigilancia, es común ver a personas en estado de ebriedad o adictos, a cualquier hora del día:

“Teníamos miedo porque dejaban las ventanas abiertas y llegaban los niños y agarraban los vidrios, por un lado, por el otro, que tomaran represalias contra los padres de familia: por hablar”.

“Ya en una ocasión tuvimos un percance: una persona que andaba en mal estado se brincó. Afortunadamente los niños estaban en los salones; entonces hablamos (a la policía) y vinieron por él y todo, pero imagínate (el riesgo) que representa”.

Aunque los directivos del plantel han gestionado la cabina de vigilancia ante Policía Municipal para prevenir los ilícitos, comprenden que las autoridades decidan retirarlas cuando estos disminuyen. Sin embargo, esto significa que vuelva a suceder:

“Cuando pasan todas esas cosas, que pasan constantemente, claro que la maestra (la directora) hace su labor de ir y hacer la gestión para que manden seguridad y todo, vienen unos días, se tranquilizan un poquito las cosas, cuando menos pensamos ya se fueron (los policías), y vuelven (asaltantes) otra vez. Es una situación que no pueden ponernos una cabina especial para nosotros, pero ya sabemos lo que sigue”.

“La cabina estaba ahí sola, la ponen nada más para la presencia, nadie está en la cabina. Yo todo el tiempo circulo por ahí y no. En cuestiones de seguridad sí está muy mal”.

Obras incompletas perjudican la seguridad

Por otro lado, Victoria, educadora del plantel aseguró que el kínder no recibe ningún presupuesto para mejorar la seguridad; en cambio las modificaciones a la infraestructura que han gestionado al gobierno federal a través de diferentes programas, quedaron incompletas y facilitaron el acceso a la escuela.

“Esa barda que a nosotros nunca nos pidieron opinión, afecta. Llegan los programas, llegan las constructoras y nos dejaron todos esos barandales ahí, y esa calle es una calle con gran peligro. (También) nos hicieron esas rampas, dentro del programa contemplaba las rampas para niños con alguna discapacidad. Tenían que tener barandales y todo, pero vinieron y nunca regresaron, los dejaron a la mitad. Como nosotros miramos que representa peligros para los niños, tenemos que organizarnos con los papás”.

Entre las cosas que han hurtado del plantel se encuentran pedazos de tuberías, cobre y juegos, materiales didácticos, cuadernos o trabajos de los niños; además de utensilios de mantenimiento y aseo, y de inhabilitar las chapas de puertas y los seguros de ventanas.