Ocotlán, Jalisco

Esa es la voz de Agustín Corona Macías, Director de Protección Civil y Bomberos de Ocotlán. Dice que tiene mucha prisa, pero que hoy no es por apagar algún incendio; una sonrisa delata la víspera de algo que año con año lo hace feliz: el 22 de agosto, Día del Bombero. 

Agustín Corona ingresó como voluntario en el año de 1976 y en 1999 ingresa a la nómina de la institución. Desde entonces, el ser bombero se volvió un trabajo que le requiere 24 horas al día, como mínimo. Pero que le gusta, al igual que sus compañeros, que aunque tienen horario de salida, se entregan a la corporación.

Dice que es un trabajo muy amplio, con cuestiones buenas y malas, pero que alguien tiene que llevarlo a cabo, aunque para apagar el fuego tenga que ser frío:

Tienes que ser frío, el dolor que encuentras en ese momento es muy alto, sobre todo cuando llegan los familiares a un accidente, es muy fuerte, es muy fuerte, pero alguien tiene que hacer ese trabajo. Tú lo tomas con esa frialdad, no es que no tengas sentimientos”. 

Al decir esto, la sonrisa desaparece del rostro del Director de Protección Civil,  dice que lo mejor es ser frío aunque el dolor siga ahí, como si cada día se volviera a repetir:

“Ya hace años hubo un impacto entre dos vehículos, yendo hacia la ciudad de Poncitlán, nos tocó intervenir utilizando el equipo hidráulico. Había una señora embarazada. Y yo pedí que hiciéramos una maniobra para quitarle el peso de encima a ella. Acomodamos el equipo. Comenzamos a trabajar. Yo deteniendo a la persona para que no se fuera a caer, veo que se va retirando la parte frontal, meto las manos para sacar las piernas de ella, pero me cae un bebé en los brazos, eso para mí me impactó mucho, todavía hasta la fecha siento ese dolor”. 

Cada que piensa en esto, piensa también en sus hijos, en sus nietos; por eso alguien tiene que hacer este trabajo, me dice con una sonrisa que vuelve a su rostros, dice que ya no puede verse sin estar ahí. Que aunque viven cerca del dolor, también conocen de la vida. 

“Hay una reflexión, a manera de mística, dice que una persona le pidió a Diosito ser un profesionista, pero le da las gracias porque lo hizo bombero. Yo creo que el ser bombero, con tan solo el hecho de que ayudes a una personas, ya es un logro, máxime si le salvas la vida imagínate la satisfacción personal”. 

Nos presume los regalos que le han mandado empresas ocotlenses, para que festejen el Día del Bombero, que estos regalos los rifarán para que todos terminen con uno. 

Dice que están organizando todo para llevar a cabo una celebración religiosa a las 9 de la mañana, después harán honores, un recorrido por las calles de Ocotlán, colocarán una ofrenda floral para los compañeros que ya no están y desayunarán, para de nuevo volver a ponerse los guantes, el casco…

“Y el día que me toque retirarme de aquí, te aseguro que yo voy a continuar como voluntario, prestando mis servicios”. 

Por Luis Felipe García