El día de hoy platicaremos con una persona con una adicción muy fuerte a ser bombero, el director de Protección Civil y Bomberos de Jamay.

Eduardo de Jesús Cuevas Godínez o el 01, como le llaman en la estación, tiene 28 años de vida, 11 de los cuales ha formado parte de la estación de bomberos, es Técnico de emergencias, le gusta ver series en Netflix, pasar tiempo con su familia, jugar basketball, aunque a veces no tenga tiempo, porque su adicción a ser bombero le absorbe, dice que: 

“Se te hace un vicio esto, no le puedo decir ni siquiera trabajo, porque me gusta mucho, a todos los que estamos aquí. Lo que más me gusta de ser bombero es ayudar, ayudar a las personas, ver esa gratitud de la gente cuando las ayudas, ser el ejemplo para muchos niños, recuerdo que de niños todos querían ser policía, querían ser bomberos”.

Dice que inconscientemente, quizá su papá contribuyó a que el día de hoy sea bombero. Su padre trabaja como conductor de trailer, lo cual resulta peligroso. Recuerda aquel día, en que su vida cambió, cuando su papá le pidió que no volteara, pero no lo pudo evitar:

“Yo recuerdo cuando era niño, yo creo que tenía como 12 años, iba en un viaje con él; vio un accidente, cuando vio el carro volteado me dijo “no voltees”, pero por inercia lo haces, yo voltee y recuerdo haber visto una persona muerta, aun lado de la camioneta. A mí me impactó demasiado eso, lo recuerdo perfectamente. Me impactó demasiado, me daba miedo. Inclusive, te puedo decir que la primera vez que vi un deceso en mi trabajo, no me atreví a acercarme… No me atreví a acercarme”. 

Al llegar a la Prepa y hacer su servicio social llegó a la estación, y de ahí, nada volvería a ser igual. Dice que si bien hay una parte de dolor en este trabajo, también tiene otra cara, que en una tienes que estar junto al sufrimiento, pero en la otra, recibes el mejor pago:

“Por ejemplo, aquí a veces traen a niños que su sueño siempre ha sido ser bombero y el hecho de que lo traigan aquí, de que les pongas un casquito de bombero, un chaquetón y que los subas al camión de bomberos, yo creo que ya con la sonrisa del niño se paga todo”.

Dice con una sonrisa que hay personas que inclusive mandan detalles en agradecimiento porque salvaron su vida. Por esto, dice que vale la pena correr el riesgo que ya hace tiempo aceptó; aunque este trabajo se peligroso, lo acepta. 

Dice que a pesar de que las instalaciones de bomberos en todo el país tienen carencias, la de Jamay se encuentra con el equipo necesario para solventar sus actividades, y dijo que están trabajando para hacerse de más voluntarios:

“Te puedo decir con orgullo que tenemos un voluntario de 11 años que puede identificar perfectamente todas las herramientas, puede identificar equipos médicos,  laringoscopios, sabe checar presión, sabe checar pulso. Es bueno, da mucho gusto que se interesen tanto en esto, y la pasión que le ponen, la entrega. Te digo, hay chavos que se vienen todo el día aquí, hacen su tarea aquí, aquí duermen y mañana se van a la escuela y se vienen de la escuela otra vez”.

El celular de Eduardo no deja de sonar, y él está al pendiente, porque dice que es un trabajo de 24 horas; Quizá ahora mismo de la radio esté saliendo un llamado que diga “Mi 19 01”, clave en que se dirigen a Eduardo. Y él estará ahí, para escucharlo y atenderlo. Es un vicio. 

Por Luis Felipe García