Carlos García Vázquez en I Coloquio Hábitat, Medio Ambiente y Sociedad

Por Gabriela León

El pasado 23 de octubre, el doctor Carlos García Vázquez, urbanista y arquitecto catedrático de la Universidad de Sevilla ofreció la conferencia de la segunda mesa “Hábitat y Ciudad” del Primer Coloquio Internacional de Hábitat, Medio Ambiente y Sociedad organizado por el Centro Universitario de los Lagos en coordinación con el Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño.

La conferencia titulada como “Fenómenos urbanos emergentes, la resurección de lo local” parte desde el cambio de mentalidad que habían tenido arquitectos europeos a partir de la crisis global de 2007 o la llamada Gran Recesión, consecuencia de la globalización y el capital centralizados el poder en las grandes urbes.

“Porque lo que estaba intuyendo es que realmente las cosas se estaban empezando a hacer de otra manera, entre otros motivos que no había forma, que era imposible económicamente hablando, de seguir haciendo las ciudades como se hacían antes. Porque ya se veía un cambio de actitud enorme en la forma de hacer ciudades, un cambio de mentalidad impresionante”.

 García Vázquez teorizó tres conceptos para la resurrección de lo local: la nueva organización productiva, la nueva pobreza, y la nueva sensibilidad.

Ésta nueva mentalidad urbanista apunta al desarrollo y la migración hacia las ciudades medias (de menos de 500 mil habitantes) y la interacción entre otras para transformarse en las llamadas metapolis, las cuales se basan en redes de interconexión compuestas por transportes visibles y medios de comunicación invisibles, que adquieren atributos urbanos y cumplen la condición de tributar sus recursos, fuerzas de trabajo y hábitat garantizando su funcionamiento cotidiano; es decir, que funcionan por sí solas.

“Las ciudades que tiene menos de 500 mil habitantes, en ese tipo de ciudades vive el 50% de la población urbana del planeta y sólo el 13% de la población urbana del planeta vive en ciudades que tienen más de 5 millones de habitantes, que se denominan megalópolis”.

 En parte, estos conceptos surgen debido a la precariedad laboral, los contratos de corta duración, la búsqueda de autoempleo, que crean un estructura molecular y no la concentración de trabajadores en una sola sede, es decir, la producción proviene de gente dispersa en un gran territorio.

Lo agrícola y la modernidad

 García Vázquez también hizo el hincapié hacia el nuevo hábitat que convive de manera armoniosa con lo agrícola que, al menos en el continente europeo, fomenta la creciente conexión de las metapolis y que se podría repetir en las ciudades medias de América, que funcionan por si solas.

“Quizá hace diez años la modernidad era un rascacielos o una autopista elevada, hoy, la modernidad es una micro biblioteca en un parque o un carril de bicicletas, cada vez más la modernidad son lugares como un red de ciudades donde uno de los motores económicos es la alta tecnología y donde cada vez más van jóvenes a vivir en pueblos de dos mil o tres mil habitantes, a donde van a hacer comercio relacionados con la agricultura. Este es el gigantesco cambio de paradigma”.