51 años de Tlatelolco. Fotografía José Luis Pérez

Por Gabriela León

A cinco años del suceso en el que autoridades estatales y federales asesinaron al menos a seis personas (tres de ellos civiles) y atentaron contra estudiantes de la escuela normal rural de Ayotzinapa “Isidro Burgos”, para posteriormente desaparecer a 43 de ellos y de quienes hoy se desconoce el paradero, se suma que esto fue a tan solo seis días del 46 aniversario de la masacre de Tlatelolco, donde militares e infiltrados violentaron y asesinaron a estudiantes de la UNAM, profesores, obreros y cualquiera que se encontrara en la Plaza de las Tres Culturas, mientras realizaban una manifestación contra la opresión del Gobierno y por un país más democrático.

Este 02 de octubre pasado, se cumplieron 5 y 51 años de impunidad, de lo que las autoridades llamaron “verdad histórica”.

La filósofa y maestra, Verónica Cueto Vargas, autora del libro “Después de Tlatelolco”, publicado por la Universidad Nacional Autónoma de México en 2008, que reúne datos inéditos que logró encontrar en crujías del Archivo General de la Nación (antes la prisión de Lecumberri), declaraciones jamás publicadas de la reportera italiana Oriana Fallaci, y de algunos manifestantes y miembros del Consejo General de Huelga que sobrevivieron al ataque, como Tomás Cervantes Cabeza de Vaca, resume 40 días de movimiento, y asegura que las coincidencias de ambos sucesos no son casualidad.

La represión a manifestantes estudiantes y sectores vulnerables por autoridades del gobierno de México se repiten como réplicas al carbón entre una y otra masacre, según palabras de la también especialista en movimientos sociales.

El día 20, en plena plaza nacional, frente al palacio de gobierno de Iguala, Guerrero había francotiradores, al igual que en La Plaza de las Tres Culturas. El ejército y los granaderos intervinieron. Con los infiltrados se repite la historia: vestidos de civiles dentro de los meetings que comienzan la violencia, militares con órdenes de disparar y autoridades en silencio respecto a las preguntas del pueblo de México; la única diferencia es que ahora, con ayuda de las tecnologías, quedaron registros de la represión y funcionarios públicos siguen compareciendo.

Marcha Ayotzinapa 2019. Fotografía Reforma

Para Cueto Vargas, Tlatelolco sería el parte aguas en un país que no tiene memoria histórica, ya que a lo largo del tiempo, todas las masacres y todos los abusos del gobierno se han ido olvidando.

Pero a más de medio siglo, ninguna de las investigaciones ha producido algo más que impunidad.

¿Qué hubiera pasado si en ese tiempo se hubiera grabado con un teléfono celular? Verónica Cueto cree que de exigido un juicio para Díaz Ordaz y sus allegados, quizás lo hubiéramos logrado. Y las guerras sociales del 70 y 71, del 95, del 90 y con más fuerza en el 2014, quizás no habrían existido.

Sin embargo, la indagatoria colectiva se ha vuelto a abrir, ¿quedará impune?

Esta información fue sacada de la entrevista a la autora del libro “Después de Tlatelolco”, Verónica Cueto Vargas, en 2014.

Enlace de la entrevista: https://historiasdeaceras.wordpress.com/2014/12/29/ayotzinapa-una-copia-al-carbon-de-tlatelolco-veronica-cueto/