Por: Marco J. Gallardo

04 de julio del 2020.- Liliana Picón García es una laguense que desde el 2011 se dedica a la comercialización de vestimenta de segunda mano bajo una consigna: recuperar la historia de la ropa y reducir el impacto ambiental en la industria de la Moda.

De acuerdo a Liliana, Bizzarre Bazar es la continuación de un proyecto previo, sin embargo con éste la aceptación en el mercado laguense creció a tal punto que actualmente es el bazar de referencia dentro de la entidad.

“Inició sólo para vender cosas que ya no se utilizaban como hacer una venta de garage entre amigos, después por el gusto que tengo por lo vintage y second hand fue que me quedé sola con el proyecto; previamente vendía yo sola en línea con otro nombre, pero con Bizarre fue que ya lo tomé como un modelo de negocios, a parte que tiene una repercusión muy beneficiosa en lo ambiental y la estética, hablando de moda”.

En tanto a cómo es la aceptación de su negocio dentro de Lagos de Moreno, la joven declara que ha ido creciendo, valorando los casi 10 años de trabajo invertido en este proyecto.

“La aceptación en el medio local es buena, creo que ya las personas valoran un poco más este tipo de prendas y hay más conciencia en sus beneficios, ya que es hacer un reciclaje, as prendas te dan un toque único y muy especial en cuanto a moda se refiere, aparte ayudas a tu economía”.

Liliana Picón ha explicado que su proyecto trasciende lo comercial, debido a que detrás de cada una de las ventas, hay un proceso de selección que asemeja a un curador, y que posterior a encontrar la pieza la restaura; reivindicando la ropa de segunda mano.

“(…) Romper con la mala imagen de que la ropa de segunda (mano) o vintage que quizá para algunos es ropa anticuada, para gente sin recursos, tantas críticas que pudiera surgir, puede ser llevada a un nivel de usable, en tendencia. Y podría decir cultura, en el tema vintage especialmente, que va más allá de una prenda de décadas pasadas, sino todo lo que conlleva en la moda tal cual, en los textiles, en cómo era la ropa antes; ya que, para restaurar estas prendas pocas modistas, como antes las llamaban, tienen esta habilidad, ese oficio de la vieja escuela ya casi no existe”, explicó sobre su influencia en la escena emergente dentro de Lagos de Moreno.

En tanto al tema del COVID-19, Liliana acepta que la contingencia también afectó a su negocio, razón por la cual tuvo que adaptarse a una nueva rutina de venta que no sólo beneficiara a ella sino también a sus compradores.

“Creo que a todos los comerciantes afectó, en cierta medida, el tema COVID-19, ya que muchos clientes del bazar perdieron sus empleos o les redujeron los sueldos, y en el pico más alto, las personas preferían hacer la despensa básica a comprar ropa. Mas, a pesar de todo, nunca decayó como pensé. También uno como vendedor piensa en dar más opciones y apoyo, al vender en apartados, tiempo para liquidar, dar envíos gratis, etcétera y así apoyarnos mutuamente”.