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Ocotlán, Jalisco. 

Aumentar la calidad en el servicio de transporte público, las condiciones laborales de los conductores, modernizar las unidades, agilizar el tránsito vehicular, evitar la superposición de rutas, la ineficiencia de operación y la falta de regulación, son algunas de las ventajas que la Secretaría de Movilidad del estado (SEMOV) aseguró que tiene el nuevo modelo ruta-empresa implementado a partir de mayo en la Zona Metropolitana de Guadalajara y que promete acabar con la mayoría de males que aquejan al transporte público.

En Ocotlán, dos de los concesionarios dan su opinión respecto a que podría pasar si este modelo llega a aplicarse en la ciudad. Uno de los socios de Transportes Urbanos CTM, Rubén Pérez Nandino, dice las razones por las que cree que el modelo ruta–empresa puede tener dificultades para ser implementado en la ciudad:

“En Ocotlán, como en otros municipios, creo yo se debe hacer un estudio, porque son diferentes pisos, calles, rutas y costumbres. Por ejemplo, aquí en Ocotlán, son los mismos pisos que hace cien años, que eran para carretas, para caballos, no se han hecho más anchos, son los mismos, y sin embargo el cúmulo de vehículos va aumentando cada día más, por eso hay muchos accidentes y no se ha hecho nada para su urbanización.”

Dicho modelo está en fase de prueba, ya que sólo se ha aplicado en una ruta dentro de la capital del estado, pero en algún momento podría llegar a otras zonas del interior de la entidad, como se intentó en Vallarta, donde por diversas razones no ha resultado como se esperaba.

El socio de otra de las líneas de autobús urbano que transitan por el municipio, José Jesús Vaca Carrillo, manifestó, aunque deseó no ser grabado, su escepticismo en que el modelo ruta–empresa funcione en Ocotlán, principalmente porque para comprar nuevas unidades se requiere una fuerte inversión, y actualmente los concesionarios pasan tiempos duros como para desembolsar el capital requerido. También coincidió con Pérez Nandino en la cuestión de qué del municipio ribereño es diferente a Guadalajara y debe aplicarse un modelo acorde a las necesidades de la ciudad.

Por último, se refirió de muchos problemas por los que pasan actualmente los concesionarios del transporte público, como el hecho de que su clientela se ha reducido por las motocicletas y otros transportes, por lo que sus principales clientes son amas de casa, adolescentes y adultos mayores, grupos no muy numerosos de la población. También dudó de que la actual administración estatal pueda aplicar ruta–empresa en otras ciudades aparte de la capital, por la falta de tiempo y todo el esfuerzo que se requiere para lograrlo, por lo que es poco probable que veamos dicho modelo en Ocotlán.

Por Juan Carlos Salcido. 

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