Foto: Juan Carlos Salcido.
Ocotlán, Jalisco. 

Un total de diez réplicas de la primera pintura del prodigio de Ocotlán fueron dejadas en distintos puntos de peregrinaje de Europa, para dar a conocer la historia de la aparición del Señor de la Misericordia en tierras ocotlenses. El sacerdote, Jaime Badajoz Reyes, quien fue una de las 30 personas que realizó la peregrinación, mencionó algunos de los lugares destacados donde se dejaron copias y la historia de los mismos:

“Visitamos Portugal, en concreto el santuario de Nuestra Señora de Fátima. También visitamos Italia, y allí hubo dos lugares a los que pudimos llegar que fueron San Giovanni Rotondo, donde ejerció su ministerio el Padre Pío. También allí en Italia hay un pueblito llamado Lanciano, allí ocurrió un milagro eucarístico y de allí surge las procesiones del corpus.”

Otros de los destinos donde dejaron pinturas fueron el convento de la Visitación en Francia, lugar donde nace la adoración al sagrado corazón de Jesús; del pueblo de Alenzón, también viajaron donde nació  donde nació y creció Santa Teresa del niño Jesús. Finalizaron el viaje en Medjugorje, Bosnia–Herzegovina, lugar donde se encuentra la Virgen de la Paz.

La pintura que llevaron fue la primera hecha justo después del prodigio, pintada por Miguel Castañeda en 1848 y que se perdió por más de 100 años.

Badajoz Reyes, también habló sobre la manera en que los habitantes de aquellos países recibían con curiosidad las pinturas y la historia, ya que de México sólo se conoce la virgen de Guadalupe, pero no otras apariciones como la de Ocotlán:

“En estos encuentros con la gente que al ver la imagen se sorprendían y algunos preguntaban de qué se trataba y como llevábamos personas que hablaban el inglés pudimos entablar conversación con muchas personas, explicamos a través de folletos o de la misma imagen los  acontecimientos, hubo la oportunidad de conocer gente de África, de Australia, Oceanía, Asia, con Coreanos, Japoneses y la gente se emocionaba, se sorprendía.”

Por último, el presbítero dijo que si bien no trajeron algún bien material de aquellas tierras, sí reafirmaron su fe, y sobre todo recordaron que hay que reafirmar el compromiso en el servicio con nuestros semejantes, como lo vieron en Fátima o en San Giovanni Rotondo, donde había abundancia de hospitales y gente muy caritativa.

Por Juan Carlos Salcido. 

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