Oscar Hernández Azuela, Homenaje a Pedro Moreno SMEG

Por Paúl Martínez Facio

Oscar González Azuela es licenciado en Administración por la Universidad de La Salle pero se ha especializado en Historia de México en el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México, así como en otras universidades, sobre este giro en su formación, explica:

“Estudié Administración de empresas y entre otras cuestiones tuve que hacerme cargo, junto con mi hermano, de la administración y rescate del olivar que había, mi papá, sembrado en Lagos de Moreno. Tuvimos algunos años la administración del rancho, pero realmente la inquietud siempre fue por la vena histórica-literaria, estuve haciendo también trabajos dentro del área editorial, varios trabajos de ediciones para Lagos de Moreno”.

Al estar en contacto con el área editorial fue nombrado cronista de Lagos de Moreno, y desde hace tres años, elegido para presidir el Colegio de Cronistas del Municipio, organismo del que destaca la variedad de visiones que lo componen, y del que resalta la importancia de que a través de los trabajos editados, se ha ido plasmando el sentir cotidiano de la ciudad, por escrito.

Editor especializado en libros relacionados con la Guerra de Independencia y al periodo de las revoluciones en México, destaca la participación de algunos laguenses, poniendo el énfasis en las ideas más que en la participación a través del uso de las armas. A ejemplo cita a Francisco Primo de Verdad y Ramos como gestor del ideal de independencia, o el Dr. Agustín Rivera y San Román quien ofrece la visión del historiador del siglo XIX, que nos da una visión completa de una época de guerra en la cual no participa con las armas, del mismo modo comparte el caso del que seguramente es el novelista más destacado de Lagos de Moreno.

“Mariano Azuela, que también inicia con la Novela de la Revolución Mexicana, no con Los de Abajo¸ sino con Andrés Pérez Maderista, nos da esa otra visión, participa, pero no con las armas en la mano, sino como médico de tropa, muchos años después, confiesa ‘yo no disparé un tiro, ni maté a nadie, yo fui un idealista de estetoscopio’. Están dentro del movimiento que hace avanzar a México, más no están ejerciendo violencia”.

González Azuela lamenta el desinterés que a menudo muestran las autoridades al destacar a estos personajes, a ejemplo, recuerda cómo el año pasado en la conmemoración del bicentenario de la muerte del insurgente Pedro Moreno, no hubo siquiera un representante del Cabildo en el acto ceremonial llevado a cabo en la Ciudad de México, en la Columna de la Independencia, pues dada la trascendencia de estos personajes en la vida nacional, rescatarlos es además de un orgullo, una obligación.

“Vemos que Lagos de Moreno ha participado en la gesta histórica de México, de una manera preponderante, y nuestra obligación es rescatar a estos laguenses. Cualquiera de ellos ya lo quisiera, no un municipio, algún pequeño estado de la República, para poder competir en lo que sería la visión de México de todos los tiempos, eso es lo que yo trato de rescatar como cronista de Lagos, esos grandes perfiles que toman parte dentro de la visión histórica de México”, añade el cronista.

Aunque resalta a estos grandes perfiles, para Oscar González la labor del cronista se inserta de modo más específico en el detalle de lo local, y se nutre de las diferentes visiones que pueden llegar a ofrecer, por ejemplo, los poetas, los cronistas de la vida cotidiana, los historiadores, etcétera. Respecto al futuro de la crónica en Lagos, expone, existen todavía grandes periodos de los que poco se ha dicho o escrito. González Azuela expone lo siguiente:

“Hace mucha falta trabajar grandes periodos históricos de Lagos, que fueron antecedente de la vida democrática que ahora vemos que se está llevando a cabo. Fuimos testigos de la lucha del Partido Demócrata Mexicano, del Gallo Colorado, de la entrada de los antimotines a Lagos de Moreno, de la trata de personas que se llevaba en Lagos y en San Francisco del Rincón, a nivel nacional en la época de Las Poquianchis, la Guerra Cristera, hay mucho trabajo para estar rescatando, no sólo a las cabezas sino al pueblo que participa”.

Agrega, de su relación con Lagos de Moreno:

“Quien llega a tener mayor trato con Lagos, jamás lo olvida, sus lugares, sus noches, el color de su cielo, esto es imborrable para quienes hemos estado en Lagos, y yo regreso por esta función como cronista y por las relaciones que también llevo dentro de Lagos, aunque vivo mucho más tiempo en la Ciudad de México, no dejo de pensar en algún retiro con más tiempo de residencia en Lagos de Moreno”.

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