Lagos de Moreno, Jalisco

Rosa María Spinoso Arcocha, doctora e investigadora del Centro Universitario de los Lagos, da una visión de los múltiples significados que podría tener este pimiento dentro de la cultura mexicana.

Por Jonatan Gallardo

El sábado 17 de mayo culminó la Universidad Internacional de Verano 2017, pero además de dejar aprendizaje para estudiantes, académicos y público en general, brindó un acercamiento a los temas que investigadores del Centro Universitario de los Lagos desarrollarán los próximos meses.

Tal es el caso de la doctora Rosa María Spinoso Arcocha, jefa del Departamento de Humanidades, Artes y Culturas Extranjeras, quien durante su participación en el Seminario Mitos y Representaciones habló sobre su trabajo de investigación “Chiles jalapeños, entre los mitos y las representaciones”.

Si bien Spinoso Arcocha ha trabajado las cuestiones de género y desde una perspectiva de género es que trabaja dicho tema, explica que en México los chiles tienen una larga y picante historia, por lo que intenta en esta aproximación histórica entender el proceso que llevó a los cuaresmeños, verdes, rayados, jarochos, acorchados, tres lomos, San Andrés, candelaria, peludos, gordos, guachinangos o cualquier otra de sus múltiples denominaciones que tienen los chiles a transformarse en los hoy conocidos como chiles jalapeños.  Y de ahí a convertirse en un sabor internacional.

Originalmente su preocupación era saber por qué los chiles que reciben estos se llamaban jalapeños, a qué se debía si Jalapa nunca fue una ciudad especialmente productora de estos pimientos. “¿Por qué hablar de chiles jalapeños en un proyecto que tiene como eje los mitos y las representaciones? Pues primero porque es un mito que los hoy llamados chiles jalapeños sean realmente jalapeños, en el entendido de que tal gentilicio se refiere a quienes son originarios de la capital veracruzana; y segundo, porque los chiles han inspirado una serie de mitos, supuestamente prehispánicos, algunos asociados al erotismo.”

Para la investigadora, las representaciones se justifican porque sobre los chiles también se generan un sin número de ellas relacionadas con la identidad que puede ser de nacional o regional como de género. En este caso con fuertes connotaciones eróticas y misóginas, entendiendo el erotismo como las prácticas sexuales.

En términos teóricos y para justificar su tratamiento histórico, coloca el tema al abrigo de la historia cultural. “Podemos decir que la historia del chile, y más de su preparo y consumo, es ante todo una cuestión de sensibilidad, dadas las intensas reacciones que puede provocar y que se pueden sentir tanto en el polo norte como en el polo sur del cuerpo. Se llora cuando se comen, pero también cuando se descomen. Tal vez por eso que los mexicanos cuando se enojan se digan enchilados. En fin, en el ámbito de la historia cultural podemos decir que la culinaria y sus productos ya ocupan un papel importante, incluso en los estudios de las migraciones, generalmente en el rubro de la identidad porque como bien dice un autor “quien emigra lo hace más por el hambre que por el espíritu de aventura.”

Como alimento, el chile podría ofrecer otras aristas de investigación pues en conjunto con otros platillos puede funcionar como elemento identitario en el ámbito doméstico y de la vida cotidiana.

Urban beat

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