Empresa de molición de hueso en La Ladera

Por Gabriela Arreola

Desde la administración de Hugo René Ruiz Esparza Hermosillo, que inició en 2012 y culminó en 2015, se tiene conocimiento de la existencia del negocio que actualmente opera en la calle Gabino Martínez de La Ladera, y que se dedica, en plena zona habitacional y de comercio, a procesar restos animales. Anteriormente se encontraba en otro sitio del mismo barrio, del que los habitantes sólo lograron librarse porque dejó de rentársele el predio que ocupaba.

Un problema que viene de administraciones pasadas

El problema con este negocio, como antes ya habíamos compartido, es que se encuentra en una zona de casa habitación y los vecinos tienen que soportar olores desagradables, además de que se enfrentan a un riesgo sanitario latente. Lo mismo pasó con los vecinos que hace años tuvieron que oponerse al mismo dueño, al mismo negocio y casi a la misma administración.

“Empezó con la recolección de huesos y vísceras de las carnicerías locales, entonces todo este material lo ponían a secar al sol, al aire libre, entonces, el olor era exactamente el mismo a cuando hay un animal muerto, porque eran vísceras, pedazos de hueso, y estaban exhibidos ahí.  Todo alrededor eran casas habitación, era muy pestilente. Había unas moscas enormes que son características de cuando está la carne en descomposición y andaban en todo alrededor. Empezaron a enfermarse las personas, el olor no era nada agradable. Hacían la quema de hueso, o lo que ya no les servía lo quemaban entonces, también al momento de quemar era muy molesto”, explica uno de los vecinos que desde 2012 tuvo que soportar junto a su familia las afectaciones por este negocio, propiedad de Jorge Alejandro Macías Hernández.

Jamás en favor de los afectados

El vecino, habitante de La Ladera, cuenta que en repetidas ocasiones hicieron el reporte de lo que sucedía ante la Dirección de Ecología y otras dependencias, incluso directamente con la cabeza de la administración, el entonces presidente Hugo René Ruiz Esparza, pero siempre fueron ignorados y las autoridades en todo momento estuvieron del lado del dueño del negocio.

“Porque él alegaba (el dueño del negocio) y pusieron que ahí no había casas habitación, dijimos ‘¿cómo que no si todos vivimos aquí?, siempre hemos vivido aquí”, entonces juntamos en las calles de la periferia del negocio las firmas de las personas que éramos afectadas, pero aun así él decía que no vivía nadie y eso mismo argumentaba el municipio, decían que ahí no había casas habitación que por eso él podía trabajar y tenía la licencia. No era verdad, entonces realmente el municipio no nos apoyó en nada, no tuvimos ayuda de ninguna instancia gubernamental”.

Fue hasta que el propietario de la finca donde se encontraba la industria decidió no rentarle más el espacio, cuando Jorge Alejandro Macías Hernández trasladó su negocio y terminó por instalarse en el mismo barrio de La Ladera, pero ahora en la calle Gabino Martínez.

Los vecinos que anteriormente fueron afectados aseguran que investigaron por su propia cuenta en qué sitios había estado antes el negocio y sus pesquisas apuntaron a que fue en otros lugares de La Ladera, de los que tuvo que moverse sólo porque dejaban de rentarle los predios, no porque el municipio interviniera en favor de la población afectada.

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