Calle en La Campana, Lagos de Moreno

Por Aarón Navarro Aguirre

Personas que llevan más de 20 años viviendo en colonia La Campana han visto el crecimiento de ésta a lo largo del tiempo. Hay quienes dicen que el desarrollo de la colonia ha sido notable, ya que en un principio vivía un número muy reducido de habitantes en este asentamiento, llegando a haber de cinco a diez familias únicamente.

Un crecimiento dudoso y lento

El crecimiento ha sido paulatino pero también ha sido debatible porque hoy todavía aseguran que no existe tal avance. Los colonos han experimentado una desatención a la colonia desde siempre debido a que las autoridades no se hacen cargo de refinar los servicios públicos, o de pavimentar debidamente las calles.

Además se puede mencionar un poblamiento desordenado en la colonia con altas irregularidades en su geografía y distribución. Esto obedece a que los habitantes han ido fincando sus propiedades conforme sus posibilidades lo permitan, pero el terreno por el que pasa un arroyo y sus desiguales elevaciones lo dificultan.

Los colonos mencionan que los servicios públicos representan un problema constante, pues en principio fueron ellos mismos quienes se encargaron de gestionarlos y establecerlos.

«No tenemos bien los servicios, porque de hecho, drenaje cada quien lo pusimos. Cada quien puso su drenaje. Y el agua, no tenemos mucho tiempo que la tenemos bien, porque la traíamos de la otra colonia. En lo que es en medio de la colonia no hay luz ni agua. […] Aquí no hay servicios. Nosotros tuvimos que pagar para que nos instalaran agua. Porque ya venían y nos cobraban y había nada más un tubo aquí en la esquina. Y de todos modos nos cobraban. Entonces, llegó un momento en el que nos dijeron: bueno, ¿por qué no pagan?” Pero si no tenemos nada».

El papel de las autoridades municipales no ha sido del todo efectivo en el desarrollo de esta colonia. Los vecinos comentan que el proyecto de pavimentar la calle Prolongación 5 de mayo fue abandonado desde hace varias administraciones atrás, y no se ven señales para retomarlo.

«Desde el ochenta andamos que nos arreglen la calle y nunca nos la han arreglado. […] Nada más una vez han venido desde que yo estoy aquí, y fue para una campaña política, que vinieron a arreglar. Desde entonces ya no han venido a arreglar la calle. […] Muchos años abandonado. Yo no veo que calles arregladas que ayuden en algo. A ver si este presidente sí nos puede ayudar».

Otro de los asuntos que preocupan a los colonos es la presencia de la delincuencia en su colonia y la falta de vigilancia. Comentan que en algún momento se veía actividad de patrullaje pero con el tiempo dejaron de hacerse presentes.

«Aquí ya no he visto patrullas. Y supuestamente aquí venían a checar sea a la tiendita de en frente, sea conmigo, pero antes de que entrara este presidente, ya supuestamente ya no hubo patrullas. Ya no hay vigilancia pues. Pues que cuando uno reporta una llamada de emergencia la deberían de solicitar inmediatamente. Se tardan media hora, dos horas. ¿Pa’ qué ya van? Ya cuando lo maten a uno, ¿pa’ qué van? […] Aparte de que todo el tiempo ha sido muy sola, pues no se ve por aquí policías ni nada de eso. La policía debería de dar sus rondines por aquí. Sí pasan, pero allá, de vez en cuando».

Lo que los habitantes de La Campana exigen a las autoridades es una mínima atención a las necesidades básicas de una población urbana: luz, agua, drenaje, y pavimentación.

 

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