Imagen de uso ilustrativo.
Ocotlán, Jalisco. 

El trabajo infantil es un problema muy presente en la sociedad mexicana. Sólo basta ver los números del INEGI (Instituto Nacional de Estadística y Geografía), que muestran que en nuestro país la tasa de ocupación de la población de 5 a 17 años en 2013, fue de 8.6%, correspondiente a 2.5 millones de niñas, niños y adolescentes que realizan alguna actividad económica. El principal sector de actividad en el que están involucrados es el agropecuario, seguido del comercio y servicios.

Ocotlán no es la excepción y aunque no hay datos precisos sobre la cantidad de niñas y niñas que realizan alguna actividad económica no acorde a su edad, las autoridades han detectado puntos donde se considera que los niños son más vulnerables al trabajo infantil.

Tal es el caso de la primaria Jesús Cortez Guillen, en la cual de sus 200 alumnos, cerca de 40 realizan actividades remuneradas para ayudar con la economía familiar, principalmente en las ladrilleras ubicadas a un costado de la escuela, recolectando latas o botes de plástico para reciclar o cuidando a sus hermanos pequeños para que ambos padres puedan ir a trabajar.

La maestra Gabriela Alejandra Gómez Flores, una de las maestras que más tiempo lleva en la institución, nos explicó cuáles son las principales razones por las que los niños deben trabajar, y las consecuencias que esto trae en su desempeño académico:

“La mayoría externa las necesidades económicas que tienen, casi siempre el reclamo es, ¿usted le va a dar lo que el niño gana? entonces imagínate si nos ponemos a hacer eso, al rato va a ser otro y otro (…) Sin duda si el niño no viene y si cuando viene nos llega cansado, a con la problemática de lo que deja en casa, problemas de alimentación, entonces difícilmente el niño logra un nivel académico de regular a bueno, la mayoría de estos niños están en un nivel de regular a deficiente.”

La directora del plantel, Juana Pineda Martínez, quien lleva año y medio en el cargo, explicó que parte importante del problema, son los mismos padres de familia:

“Es que los padres los ven como un objeto, como una herramienta que les va a dar a ellos también. No los ven como: los voy a preparar, para que ellos no vivan lo que yo estoy viviendo, ellos los ven como que los están preparando para que también trabajen en lo mismo que ellos están haciendo.”

Por ello es que los profesores de la Cortez Guillen están de acuerdo que para acabar con esta problemática se debe trabajar principalmente con los padres para hacerles ver que la escuela les ayudará a salir de su situación. De hecho, han comenzado a planear actividades con las autoridades municipales, para orientar a los padres, darle apoyo a los niños y enseñarles que está bien ayudar a sus familias, pero su educación y derechos están primero y deben realizar actividades acorde a su edad, y no aquellas donde se ponga en entredicho su desarrollo educativo.

Por Juan Carlos Salcido. 

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