Señor Fernando Sánchez Farías

Por Luz Atilano

El destino trajo a la familia Sánchez hasta Lagos de Moreno y junto a ellos vino también el empleo que los sostiene económicamente. Originarios de Guadalajara, como lo comparte el señor Fernando Sánchez Farías, trajeron consigo su negocio: la venta de taquitos al vapor; y desde hace cuatro años y medio colocan su puesto sobre calle Belisario Domínguez en esquina con Hernando de Martell, a un costado del Jardín Luis Moreno y prácticamente frete a la clínica vieja del IMSS, ofreciendo a los laguenses un alimento poco habitual en la región:

«Por cuestiones familiares nos vinimos a vivir aquí a Lagos, se nos hizo un poquito más vinito Lagos, más tranquilo, más pacífico y entonces nos pusimos a vender taquitos aquí y pues sí estamos viendo que sí se nos ha dado el negocio, gracias a Dios. Bueno, de recién que llegamos por lo regular como es un taquito que no es muy tradicional de estos lugares… en Guadalajara, León o Aguascalientes sí son más típicos, aquí en Lagos no, aquí se ven otro tipo de alimentos diferentes. De recién, pues sí le empezamos a batallar poquito, pero ahorita pues ya tenemos un poquito ya más abierto el comercio del taquito a vapor… y se nos ha dado porque el taquito es muy sabroso, muy nutritivo también y muy sano».

Acompañados con su verdura y variedad de salsas es la presentación que los clientes conocen de los taquitos al vapor que comercia el señor Fernando. Pero para que lleguen a ellos de esta manera, el proceso es más elaborado de lo que pareciera; ofrecer tal cual este alimento, comparte, requiere todo un procedimiento previo:

“Para poderlos fabricar temprano y que esté bien calientitos necesitamos adelantarlo desde un día antes. No hacerlos, sino prefabricar lo que son los guisados, nosotros empezamos pro decir desde hoy a las 4 de la tarde, empezamos primero a elaborar lo que es… picar las verduras, picamos las verduras, picamos zanahoria, repollo, cebolla, tomate. Entonces, todos los ingredientes se elaboran nada más a pre cosido y para picar. Ya una vez que tenemos la verdura picada, unas las ponemos a pre coser para que repose, una la dejamos nada más picada para al siguiente día empezar a mezclar las verduras”.

Compartiendo todos los detalles, el señor Fernando Sánchez explica los cuidados que se tienen para garantizar el sabor y que, además, todos los ingredientes se encuentren en su punto. Comparte, al trabajo que debe realizarse desde un día antes, se suma el que la familia inicia desde las 5 de la mañana: que consiste en la preparación de las salsas y los guisados y en la fabricación de los tacos que luego, con chicharrón, carne deshebrada, papa o frijol, son colocados en la olla y untados con el adobo para entonces calentarse al vapor.

Es a partir de las 8 y media de la mañana cuando, de lunes a viernes, se instala el puesto y comienza el servicio a los clientes, muchos de ellos ya frecuentes, quienes les llegan a expresar los motivos por los que acuden constantemente:

“Es el sazón, nos sigue mucho la gente por el sazón y pues también la amabilidad que le damos a la gente, el trato que le damos aquí a la gente es también de calidad… el sazón y pues que el alimento diario es fresco y más que todo la higiene… es lo que más nos ha recalcado la gente, mucha gente nos compra porque nos ve la forma en que nosotros despachamos el taco”.

Además, cuenta el señor Fernando Sánchez, lo que más disfruta es el trato con las personas y que este oficio le permite vivir desahogadamente. Aunque de repente es pesado debido a que se invierte prácticamente todo el día: pues implica dormir tarde y desvelarse pero levantarse siempre temprano.

No obstante, señala, todo vale la pena. Este es un negocio familiar, recalca: él, su esposa y sus hijos colaboran de diferente forma y en distintas partes del proceso, ya sea en la preparación o en la venta. Se trata de un trabajo en equipo, dice, quizá uno más de los motivos por los que a diario terminan lo del día.

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