Ganadería.
La vacunación es clave para continuar así, por lo que se insiste en no dejar de lado las acciones preventivas

El trabajo continuo que realizan los ganaderos previniendo la rabia en sus animales, ha propiciado que la rabia paralítica bovina no sea una enfermedad presente en la región, pero ello no quiere decir que esté erradicada. El último caso reportado fue en 2016, de ello nos habla el médico veterinario zootecnista José Roberto Jáuregui Preciado coordinador estatal de la campaña de rabia paralítica bovina y especies ganaderas.

“En el estado tenemos varias regiones que por su geografía y sus condiciones es apta para el desarrollo del murciélago hematófago, entonces esto se da la pausa a que si el ganado no está vacunado esta enfermedad se te puede presentar comúnmente, pero no es algo así común ¿por qué? por el trabajo que ya se ha venido haciendo durante varios años. Este año no hemos tenido reporte alguno, el año pasado no tuvimos ningún caso positivo en toda la región norte; en el 2016 fue el último año donde se presentaron casos positivos, fueron cinco, uno de ellos en bolaños, y principalmente se dice que se presenta en bovinos jóvenes por no haber sido vacunados previamente”.

Los procesos de vacunación deben ser cada seis meses o cada año, pero lo ideal es que los terneros con más de un mes de edad sean vacunados ya que de lo contrario, estarían en riesgo de contraer la enfermedad mediante la mordedura del murciélago, la cual agregó el veterinario, no tiene cura y es mortal.

“A veces al productor se le pasa o por ejemplo, hay gente que lo maneja cada año, digamos que vacunan en julio, hoy vacunan, en el resto del año siguen naciendo crías y el productor vuelve a vacunar hasta el siguiente julio; si le nació una cría en agosto o en octubre, va a durar nueve o diez meses expuesta sin vacuna a la mordedura y por lo tanto al virus. Entonces lo que nosotros hacemos en las capacitaciones es decirles: hay lugares donde hay mucha incidencia y hay lugares que se tienen en un mismo municipio el ganadero le dice en mí potrero, en tal potrero, ahí no me las muerden, no hay bronca, pero hay potreros donde muerden excesivamente, entonces ahí es donde al ganadero la capacitación tiene que servirle para que él tome una decisión; le nacen 4 o 5 crías, va y adquiere vacuna y le pone a esas 4 o 5 crías al mes de nacidos”.

La enfermedad se puede presentar en tres fases, los contagios siempre son a través de la mordedura del murciélago vampiro y puede presentarse en otros animales, como porcinos y caprinos, en caso de que entre en contacto con una herida o mucosas, también puede ser trasmitida a los humanos, añadió el entrevistado.

 “Un animal con rabia comienza por apartarse del ganado, como sufrir depresión, deja de comer, deja de tomar agua, empieza como las vacas que dan leche que están en producción láctea disminuyen su producción, empiezan a tener dificultad para defecar, para hacer del baño, presentan timpanismo y comienzan la salivación, eso es así como que los primeros síntomas, después la enfermedad puede tomar varios cursos, una se le conoce como la forma paralítica y otra como la forma furiosa y hay quienes nombran una forma atípica”.

Cabe señalar que en las asociaciones ganaderas se debe contar con la vacuna que además es gratuita, y cada instancia se debe encargar de la conservación del medicamento y de que este se encuentre en refrigeración.

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