Ciencia.
El medicamento, para uso veterinario, es tan efectivo como la penicilina, más económico y no tiene efectos secundarios

Desde el año 2000 el Dr. Alfonso Enrique Islas Rodríguez, encargado del Laboratorio de Péptidos Naturales e investigador del Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias (CUCBA) de la UdeG, desarrolló un antibiótico elaborado a base de piel de rana, el cual, además de ser orgánico, tiene propiedades muy singulares. En entrevista para Señal Informativa comenta más detalles al respecto.

“Yo empecé a aislar y a purificar estas moléculas de la piel de la rana, porque resulta que cerca del laboratorio, en épocas de lluvia, hay ranitas ¿no?, hay ranas silvestres que luego saltaban como si estuviéramos casi en el campo y prácticamente saltaban y llegaban a mi laboratorio y yo  dije ‘bueno, esto es un indicio, tengo que investigarlas’ de acuerdo a lo que te he dicho ¿no? la manera en cómo se defienden; y la piel de la rana, ya estudiando por mucho tiempo y tal, tiene beneficios, por lo menos 23 péptidos naturales antimicrobianos. Primero me empezaron a acusar de que por qué estaba matando ranas, pero no, la verdad es de que he matado una sola rana en mi vida”.

Islas Rodríguez mencionó que en coordinación con el Departamento de Veterinaria del CUCBA, llevó a cabo trabajos para tratar a las vacas lecheras que desarrollaban mastitis, una infección que se da en la ubre y la manera de atacarla era con penicilina, pero con el nuevo antibiótico descubrieron que los resultados eran mejores y las vacas sanaban en menor tiempo, lo cual ayuda en gran medida a los productores ganadores y lecheros.

“El ganadero dedicado a esta rama pierde mucho dinero porque la vaca es retirada cuando tiene que ser tratada con penicilina, la vaca con mastitis, y pierde semanas y cada día son litros de leche que él pierde, el ganadero, el lechero. De manera que con nuestra jeringa, me asocié con un médico veterinario que tengo ahí al lado, con el de biología, que es en red veterinaria y nos fuimos a los ranchos a probar, preparamos el extracto, lo utilizamos, lo metimos en una jeringa y se puso a probarlo con el apoyo del Conacyt, y afortunadamente con dos aplicaciones diarias, una a las ocho de la mañana y otra a las ocho de la tarde-noche, en una semana o en cinco días, la vaca se cura”.

Pese a que solicitó el apoyo del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) para desarrollar y comercializar el producto, no se ha obtenido una respuesta y solo se han creado dosis para particulares. Además, Islas Rodríguez aseveró que aunque muchos laboratorios y cadenas comerciales se han interesado en su producto, estos terminan por dejarlo de lado, ya que consideran que no se puede competir con la penicilina.

En lo que al científico concierne, pretende seguir estudiando y buscando más propiedades de este y otros antibióticos, ya que, aunque son 18 años de camino, aún falta mucho por recorrer, finalizó.

“Me han llamado de diferentes laboratorios, uno alemán, otro que es una trasnacional farmacéutica muy grande y me han dicho ‘Doctor, qué interesante’, así como tú me llamaste, ‘Queremos conocer su producto…’ y ya que lo conocen me dicen ‘Nosotros le vamos a llamar’ y nunca me llaman, o sea, no les interesa dejar de vender la penicilina, esa es la verdad, se les cae el negocio si meten un producto orgánico y barato como el nuestro”.

Cabe mencionar que el medicamento probado científicamente y autorizado para su aplicación veterinaria, ya cuenta con dos patentes, una internacional -otorgada en 2009- y la nacional, que el Instituto Mexicano de la Propiedad Intelectual (IMPI) concedió en agosto de 2017.

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