Lagos de Moreno, Jalisco

La compañía de clown teatral, Strongylus, presentó en Casa de la Cultura la puesta en escena “Ni con palabras”. Escucha más adelante lo que Javier López Ríos, actor principal y fundador de la compañía, compartió sobre su experiencia a este medio.

Por Luz Atilano

La compañía teatral Strongylus, originaria de Chihuahua, presentó el día de ayer en Casa de la Cultura, su puesta en escena “Ni con palabras”, una reinterpretación de “Digo que no puede decirse el amor”, poema de Jaime Sabines, llevada al escenario al estilo clown por Javier López Ríos, actor principal de la pieza y fundador de la compañía.

Con un público variado y prácticamente de todas las edades, el evento cumplió con su objetivo: divertir al espectador recurriendo a la risa, pero con un importante fondo detrás: la descripción del amor por medio de eventos cotidianos. Además de que contó con la participación activa del público, un aspecto imprescindible del clown, considerado por el actor como arte y oficio a la vez.

“Y en este caso en particular del clown teatral, necesitas contacto con el público, necesitas funciones para ir perfeccionando tu arte u oficio, como se le quiera llamar. Sí me han tocado públicos de sólo adultos, a veces ebrios de bar, o niños de kínder, nos ha tocado todo tipo de gente y públicos mixtos como el que aquí había desde niños chiquitos hasta jóvenes, adolescentes, jóvenes, adultos, tercera edad. Había de todas las edades, entonces nos ha tocado todo tipo de público y bueno el payaso de teatro se adapta al público, hay parte improvisación y parte hay una estructura que hay que seguir; pero sí hay comentarios o situaciones del público que… suena un celular o se levantan o se ríen o no se ríen o se duermen o cualquier cosa que hagan, reaccionas a eso. Entonces el payaso se adapta al público que tiene enfrente.”

Compartió el actor, en esta interacción que se logra con el público espectador, se rompe esa pared invisible que se erige cuando se hace teatro serio: el clown teatral permite que todos formen parte del momento; lo que permite que hacedor también experimente la libertad de ir actuando sobre la marcha, con el nervio y la incertidumbre no conocer lo que va a suceder.

Javier López Ríos también habló del importante papel que juega la risa en puestas en escena como “Ni con palabras”, pues también fungen como oasis de risa en medio de un contexto que no se vislumbra como el mejor.

“Genera endorfinas, entonces le hace bien a nuestros cuerpos. El clown de hospital o payaso hospitalario sirve porque si estás en situación de ser un paciente en un hospital… yo digo que secuestrado por la ciencia, a veces al niño sólo puede entrar un familiar a visitarlo, o el adulto, es lo mismo…Y entonces el que entre alguien y te haga reír, te ayuda a una más pronta recuperación, entonces digamos que biológicamente te hace bien reír, es bueno reír. Ejercitas la cara, los pulmones y desahogas tensión… y (sobre todo) en estos tiempos, donde hay tantas malas noticias: políticos ladrones, violencia, inseguridad, Trump… no hay muchas razones para reír, entonces es muy importante que haya estos oasis de risa, donde sea que los encuentres es muy importante, creo yo.”

La diferencia entre un payaso como los conocemos habitualmente y un clown, es que el primero es un animador que busca interactuar con las personas para brindar entretenimiento. Mientras que el segundo busca ir más allá de la animación, ofreciendo trasfondos de contenidos diversos.

La presentación de “Ni con palabras” consta de un solo personaje en su estructura pero es el público el que integra a 4 personajes más, quienes van construyendo una casa, siendo puertas, ventanas, y muebles, mientras el protagonista espera la llegada de un paquete. Todo ello, acompañado de una voz (a cargo de José Sandoval) que pausadamente intercala con la pieza los versos del poema de Jaime Sabines.

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