Fotografía: María Ramírez.
Ocotlán, Jalisco. 

Pese a que el relleno sanitario de Ocotlán se encuentra parcialmente clausurado desde inicio del año por parte de la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial (SEMADET) de Jalisco, debido a la falta de cumplimiento con la Norma Oficial Mexicana 083 (NOM-83), que especifica que sólo el basurero puede aceptar residuos sólidos urbanos, pero sigue aceptando los desperdicios por parte del rastro municipal, así como residuos tóxicos del Seguro Social y del Hospital San Vicente, así lo testificó el pepenador, Víctor Manuel Rojas Hernández, del lugar por más de cuatro años.

“Las jeringas las ponen en una cláusula así se le llama, pero las echan a los carros de las basura,  de hecho yo aquí  me piqué este dedo el otro día, viera que feo arde se me enterró una aguja porque estaba ahí en la basura abocada hacia afuera y al meter la mano se me encajó, y no es que exclusivamente el hospital o el seguro venga a tirar aquí, sino que el camión de la basura pasa a recorrer ahí y eso ya está ahí en los en los depósitos, contenedores y ellos se los traen, nosotros ya le dijimos al encargado y dicen ellos que esas jeringas no son de enfermos contagiosos, no tienen enfermedades contagiosas pero que ellos por precaución siempre las echan en cláusulas, ya sean en una caja bien encintada o en botellas de plástico. El seguro y el hospital San Vicente son los que están tirando eso”.

Sin embargo, Rojas Hernández, mencionó que después de haber sido picado él y otros de sus compañeros con las jeringas encontradas dentro del relleno sanitario del municipio, la acción tomada por parte de las autoridades para prevenir el contacto de los residuos tóxicos con los trabajadores del basurero fue depositar las jeringas dentro de una caja encintada con una leyenda que dice no abrir.

“En la cita dice no abrir y ya sabemos porque ya nos informaron bien de eso y ya nos tocamos para nada pero unas se rompen con el movimiento de la máquina se rompen y quedan jeringas una que otra por ahí regada, no nada más yo mucha gente se ha picado con la jeringa”.

Siendo que la Norma Oficial Mexicana 087 (NOM-087) señala cómo se debe envasar, almacenar, recolectar, así como transportar y tratar los desechos tóxicos.

El punto 4. 5.1 clasifica que los residuos peligrosos biológicos-infecciosos son aquellos que han estado en contacto con humanos o animales o sus muestras biológicas durante el diagnóstico y tratamiento, únicamente tubos capilares, navajas lancetas, agujas de jeringas desechables, agujas hipodérmicas, de sutura de acupuntura y para tatuaje.

Agregando el punto 6.2.2 en el inciso b  que los recipientes para los residuos peligrosos punzocortantes, es decir como las jeringas, y líquidos, primero deben ser llenados hasta un 80% de su capacidad, asegurando el dispositivo de cierre con la finalidad de no ser abiertos o vaciados. Segundo en el caso de las jeringas deben ser desechadas en bolsas de polietileno color amarillo.

Con relación a los desperdicios del rastro municipal no se pudo obtener entrevista con los trabajadores debido a que no quisieron responder a los cuestionamientos, sin embargo, confesaron ser enviados por el propio rastro de dos a tres veces por semana. La única evidencia obtenida fueron las fotos así como un pequeño video en el que primero se ve como desechan el estiércol para después aventar las vísceras de las reses.

Se trató de contactar al director de Aseo Público, José Daniel Briones, con la finalidad de obtener respuesta ante los hechos encontrados puesto que a mediados de agosto se le cuestionó acerca del avance del relleno sanitario en cual mencionó que el vertedero presentaba un avance del 80%, sin embargo, no se concedió la entrevista.

Por María Ramírez Blanco.

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