Hablar del Festival de las Artes “Nocheztli” es aludir a un proyecto cuya génesis estuvo enmarcada en lo más alto del presupuesto cultural antes visto en la región. De pronto Autlán fue sede de variopinto de expresiones artísticas, que iban del teatro al cine ambulante, pasando por la tecnología y música compuesta por quintetos instrumentales y conjuntos, grupos alternativos, folklóricos y solistas, todo lo anterior afincado en espacios destinados para tal fin, ya sea en el Aula Magna del CUCSUr de la Universidad de Guadalajara, diversas localidades del municipio, Catedral y un Escenario Principal instalado en la Unidad Deportiva Chapultepec, ello complementaba un hecho inusitado en los últimos años y sin duda entusiastas, aficionados y promotores locales en la materia disfrutaron de un oasis de manifestaciones de calidad y en cantidad.

En las venideras ediciones, aún los elementos y vestigios de esa primera experiencia permanecían muy a pesar de verse reducido el presupuesto destinado por CONACULTA.

La semana pasada se concretó y con un limitado recurso público para su hechura, el año cuarto de Nocheztli tuvo lugar, seis días, que resumidos pueden evaluarse como un esfuerzo casi desesperado de los actuales administradores municipales por “cumplir” un compromiso que trasciende posturas políticas y atiende a un cada vez activo sector social (y particularmente juvenil) que se interesa en participar de un evento de tales características. Esta ocasión concretamente destinada a la música y con una muy ligera y casi imperceptible variante de incluir teatro, danza, circo y mímica en un solo acto, el calendario de actividades dio también oportunidad a talentos autlenses de pisar el escenario principal de Nocheztli.

La fecha inicial con una previsible y considerable afluencia, aunque no total, incluyó la presentación por segunda vez en Autlán de los regiomontanos de “El Gran Silencio”, el día dos, la banda tapatía “Golden Ganga” hizo lo propio, en una noche atestada en los ritmos caribeños y concentrando un estilo más abocado al reggae; la tercera cita, fue sinónimo de ambivalencia, en donde coexistió el “playback” en una propuesta que no del todo encajó con el formato original de este festival y por otro lado la estupefacción de los contados asistentes ante el virtuosismo demostrado por “Troker” en un acto “en vivo”, improvisado en el sentido más estricto del jazz, con scratchs generados en las tornamesas, sonidos machacantes y progresivos acompañados de batería, sintetizador, saxofón y trompeta, sin duda, en lo personal, lo más destacado de esta ocasión, a la par de lo expuesto en la cuarta jornada, con el inédito momento del 2016, primero llamados “Fantástico” y a la postre “Fanko”, una agrupación conformada por antiguos artífices del también clan de músicos tapatíos “Plástiko”, Jaffo Lara como vocalista es un reconocible “hombre al frente” que transmite la esencia del funk de este diseño nacional que tiene su base sonora en la “música negra americana” proveniente de las décadas de los sesenta y setenta del siglo pasado. Por último, sábado y domingo se concentraría la atención hacia el folklóre y la cumbia, que obvio corresponde a un público más tradicional.

Entre los saldos negativos que nos deja este Nocheztli, es que atenuó aspectos tan importantes como la calidad sobre la cantidad, los horarios de arranque e intermedios entre cada conjunto que en más de una ocasión no correspondieron a los establecidos en el programa, la evidente falta de publicidad e interacción en redes sociales para un festival que pretende y cuyo objetivo es posicionarse a nivel regional y estatal, la organización íntegra por parte del gobierno municipal interviniendo en circunstancias que no del todo ó absoluto le competen. Una selección minuciosa de quienes participaran como artistas de un escenario que en este cuarto año demeritó con uno de los convocados cuya propuesta no atendió requisitos básicos y supongo, considerados como necesarios para intervenir y formar parte de.

Este Festival 2016 no ha sido por mínimo el más afortunado, notoria la ausencia de la empresa productora Lab3, en el esquema de los condicionamientos de audio video y foro, traslado y asistencia hacía con los conformantes del cartel. Es imposible sobrellevar un propósito como Nocheztli de la forma más austera como de la que hemos sido testigos, es indispensable fraguar una asociación civil que mantenga un vínculo directo hacia el área de fomento cultural de la administración en turno, y que ésta sea configurada y conformada por promotores autlenses, profesionistas en este rubro, ya sea artistas ó creadores,  quienes avalen el uso y aprovechamiento (previa la gestión) de un suficiente aporte económico hacia las instancias federales en torno a este festival, que de manera general reúne audiencias no restringidas a la ciudad anfitriona, sino incluyente hacia una zona de confluencia en el occidente del país. Se consolidan y se crean audiencias gracias a un proyecto que sí, nació grande, pero que ahora más que nunca requiere de nosotros, quienes nos hemos involucrado directa ó indirectamente, ó con el mero protagonismo de espectadores para que esos resultados a evaluar nos den mayores expectativas y no de tajo conviertan este momento de nuestra historia regional en una crónica de posibilidades definidas finalmente por nuestra apatía, juntos, sin temor a dudas, es posible, es factible que el rumbo tan grato que ha dejado en nuestra memoria el nacimiento de este Festival de las Artes Nocheztli continúe como una herencia de valor incalculable hacía las próximas generaciones, tal y como queda manifiesta, esa fiesta, la más grande de Autlán, su Carnaval. 

Autor: José Ramírez Díaz

Musica maestra

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