Salud Mental
Salud Mental.
Datos de la OMS dejan en claro que se trata de un problema que puede presentarse en cualquier etapa, incluso durante los primeros meses de vida

La prevalencia de la depresión infantil es similar a la de la depresión en los adultos. En este sentido, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que un 3% de la población infantil sufre depresión, lo que representa entre el 10 y el 15% de las consultas de psiquiatría según especialistas.

Por su parte, Francisco José Gutiérrez Rodríguez, jefe del departamento de psicología básica en el Centro Universitario de Ciencias de la Salud, comenta que es un problema al cual se  le debe poner interés ya que en muchas ocasiones los padres no se dan cuenta de este suceso.

 “La depresión es una entidad compleja que obedece a factores biológicos tales como alteración en los neurotransmisores cerebrales, en la serotonina, en el caso del manejo de las hormonas o en algunos procesos metabólicos, en desnutrición, también puede haber indicadores importantes de depresión también en menores que ya desde temprana edad presentan trastornos alimenticios, como se ha dado en el caso de algunos pre adolecentes, que ya empiezan a padecer lo que es la anorexia, pero la depresión también obedece a factores sociales, culturales, familiares y personales”.

Cada niño es único en su forma de ser, en su personalidad y en la manera de aceptar los cambios que se producen en su vida. Gutiérrez Rodríguez mencionó que para sospechar que un niño tiene depresión, es necesario conocer muy bien al pequeño y saber lo que es y no es  normal en su comportamiento.

 “En el caso de los niños la primera causa es el maltrato físico, psicológico, la ruptura dentro de la dinámica familiar, padres que se están divorciando y que lamentablemente no saben llevar a cabo el divorcio, generando un deterioro en la imagen del progenitor o en el puesto y en el que se pueden llegar síndromes de alienación parental”.

Es importante no apresurarse y sacar conclusiones, los padres de familia y los maestros son quienes más tiempo pasan con los pequeños, es por ello que al detectar un cambio en su forma de ser es importante primero, preguntar y platicar con el menor para saber qué es lo que le pasa.

 “En el caso de los niños, 23% de los niños que experimentaron bullyng llegaron a pensar en la idea suicida como una forma extrema de esta depresión que pueden llegar a experimentar. La depresión en los niños también puede llegar a darse por cuestiones de institucionalismo, el abandono, los orfanatos, la de privación sensorial, niños que no son estimulados adecuadamente por la familia, entre muchos otros factores”.

El entrevistado mencionó que aunque la depresión en los bebés no es tan común, ésta se ve reflejada en su estado anímico; lo cual no quiere decir que el bebé llore siempre porque esté triste, sino que da la impresión de que está apático y sin ninguna iniciativa y las consecuencias que puede tener la presencia de un cuadro depresivo en el bebé son diversas.

 “Hay algunos elementos que dentro de la cuestión genética puede trasmitirse a los bebes, sin embargo va a ser de mayor preponderancia el que se puede desarrollar o no un ambiente desfavorable o un ambiente que estimula al menor, los bebes pueden llegar a deprimirse, se conoce como “marasmo infantil” donde el niño tiene incapacidad para la sonrisa, el abrazo y generalmente provienen de madres que no han tenido ese contacto, pero genéticamente puede ser un factor de riesgo, sin embargo va a depender mucho el ambiente”.

Es de suma importancia estar atento de los cambios de humor de los menores, además de observar sí presentan alguna señal diferente a las habituales y cabe mencionar que de ser necesario, existen especialistas capacitados que pueden ayudar a los pequeños a superar estos eventos.

Deja un Comentario

Please enter your comment!
Please enter your name here