La violencia es el uso intencional de la fuerza física, amenazas contra uno mismo, otra persona, un grupo o una comunidad que tiene como consecuencia o es muy probable que tenga como consecuencia un traumatismo, daños psicológicos, problemas de desarrollo o la muerte.

La violencia obstétrica es una violación a los derechos humanos y reproductivos de las mujeres. Se genera en el ámbito de la atención del embarazo, parto y cuarentena en los servicios de salud públicos y privados. En ella confluyen la violencia institucional y la de género.

Durante la atención del parto, este tipo de violencia contra las mujeres comprende regaños, burlas, ironías, insultos, amenazas, humillaciones, manipulación de la información y negación del tratamiento. Interviene también la discriminación de servicios, como:

1)Negación de la asistencia oportuna.

2)Aplazamiento de la atención médica urgente

3)Indiferencia frente a sus solicitudes o reclamos

4)No consultar o informar a las pacientes sobre las decisiones que se van tomando en el curso del trabajo de parto. 5)Utilizarlas como recurso didáctico sin ningún respeto a su dignidad humana.

6)El manejo del dolor durante el trabajo de parto como castigo.

7)La coacción para obtener su “consentimiento” de realizar otros procedimientos quirúrgicos (cesárea, ligadura de trompas-OTB, colocación de un DIU, esterilización)

8)Se considera un extremo de la violencia obstétrica los casos que revelan estrategias abusivas, como obtener la autorización para esterilizar a la paciente durante el trabajo de parto.