La artista japonesa y viuda de John Lennon, Yoko Ono, convirtió la Ciudad de México en escaparate de sus obras, buscando sensibilizar al espectador sobre la cotidiana y cruenta violencia que aqueja a varios puntos del país latinoamericano.

La última vez que Yoko Ono estuvo en México fue con motivo de una exposición en 1997, cuando las cruentas pugnas entre narcotraficantes y de éstos con fuerzas de seguridad no alcanzaban los niveles actuales: más de 100.000 muertos y desaparecidos desde finales de 2006.

Yoko Ono explicó que pretende “sembrar una semilla para una muy hermosa paz en el mundo” durante una conferencia de prensa en el Museo Memoria y Tolerancia de la capital, donde se alberga parte de su exposición “Tierra de Esperanza”.

“No permitan que sus ojos se sequen, sé que es algo que puede pasarles a ustedes”, dijo la también cineasta y cantante.

“Quiero pelear con ustedes y levantarme con ustedes, y quiero asegurarme de que este será un país menos violento”, dijo la artista de vanguardia de los años 1960, cuando se movía en la cultura subterránea de Nueva York.

México “es una tierra de esperanza que todavía no está completa, no es perfecta, pero esperamos que un día lo sea”, dijo la artista vestida de negro, con calzado blanco, lentes negros y un sombrero estilo Habana Diamante.

La exposición intramuros de la japonesa de casi 83 años se inaugura este martes en el Museo Memoria y Tolerancia que junto con el resto de las obras se extenderá hasta el 29 de mayo. 

Toda la exposición es una compilación de obras de Yoko Ono desarrolladas a los largo de su carrera, pero con “acentos locales”.

– Susurros – 

Parte de la obra incluye “instrucciones” para que el espectador se convierta en “activista” con palabras para ser leídas, escuchadas a manera de susurro, en anuncios espectaculares, estaciones de autobuses, del metro y otras plataformas de publicidad.

“Sueña” e “Imagina la paz” son algunos de esos 30 susurros de Yoko Ono para forjar un mundo “donde ya no sea necesaria la esperanza”, comentó la artista.

La enorme obra de Yoko Ono contempla también creaciones hechas en conjunto con habitantes de los alrededores de la popular Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco, escenario de una masacre de estudiantes en 1968, y con otros artistas urbanos como grafiteros con los que intervendrá algunos espacios del Centro Histórico de la capital. 

“Tenemos que resurgir, no matarnos”, exclamó la artista durante la conferencia de prensa.

Parte de su exposición es una obra creada sobre un mapa que señala los puntos más peligrosos de México, como Guerrero y Tamaulipas, escenarios de las guerras más encarnizadas de carteles del narcotráfico.

“El visitante deseará la paz en estas regiones”, dijo Linda Atach, directora de exposiciones del Museo Momoria y Tolerancia.

Yoko Ono hizo un llamado también a las mujeres para que continúen fortaleciéndose y ganando poder, y lamentó los asesinatos de mujeres en el centro y norte de México.

“No sólo se tiene que capturar al asesino, tenemos que entender qué es lo que está pasando” en aquellas comunidades donde las mujeres son secuestradas para luego aparecer carbonizadas o incluso mutiladas, dijo Yoko Ono.

La artista ha sido embajadora de paz durante los 50 años de su carrera y también lucha contra el hambre en el mundo y contra la explotación de gas de esquisto.

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