Trata de personas

Por Aarón Navarro Aguirre

En el marco del Seminario de Género e Historia de las Mujeres del Centro Universitario de los Lagos, se llevó a cabo la conferencia “Trata de personas con fines de explotación sexual, un acercamiento antropológico”, impartida por el doctor en Historia Ángel Christian Luna Alfaro. Ésta versó sobre las circunstancias de este crimen como una actividad que no tiene una posición muy clara en cuanto a su legalidad, y cómo la trata de personas surge y persiste en un entorno alimentado por el machismo.

“Observamos los factores culturales que sugieren, que van construyendo en los posicionamientos corporales y discursivos, sobre todo en la masculinidad, el consumo del cuerpo femenino en muchas partes del mundo”, compartió el ponente.

Este ciclo de conferencias, así como otros encuentros con la temática de las relaciones que existen entre el género y la criminalidad, acentúa la idea de que los hombres son mayormente quienes fomentan la creación de espacios para la explotación femenina con fines económicos y sexuales.

“Es un hecho que la explotación sexual está vinculada esencialmente, o tiene como objetivo cooptar mujeres, niñas, niños y adolescentes. Quienes han sido los grupos más vulnerados por diversas circunstancias, sobre todo de carácter socioeconómico”.

En México podemos rastrear una trayectoria de trata de personas que se gesta en mayor medida en el sur. Estados como Puebla, Tlaxcala, Chiapas y Oaxaca protagonizan altos índices de este crimen en el país.

En la conferencia también se analizó la figura del proxeneta o padrote, una identidad que potencialmente puede aparecer en los hombres, debido al tipo de educación machista que contribuye a pensar que las mujeres son explotables y usables como una fuente de ingreso de dinero y placer.

También se hizo una especial atención al estado de las humanidades en cuanto a su intervención en las problemáticas sociales, y la urgencia que requieren estos problemas para crear nuevas estrategias que ayuden a resolverlos.

“La invitación que yo creí más importante en esta conferencia es que quienes estudiamos humanidades observemos la necesidad de comenzar a reflexionar que existen otros temas que son urgentes en nuestro país. Por ejemplo, la labor del peritaje antropológico. Y expuse algunos casos a nivel nacional sobre cómo gente especialista en el estudio antropológico ha logrado, de manera muy reciente, que los feminicidas efectivamente reciban el castigo que se merecen, por lo menos para el caso de una circunstancia que se presenta en el estado de Puebla. Que por primera ocasión en nuestro país a un feminicida se le imponen 50 años de cárcel por lo que efectuó en contra de una pareja”, añadió Luna Alfaro.

La idea central es que las humanidades tienen un gran potencial de injerencia en problemas de este tipo y que existen espacios que podrían ocupar investigadores de las ciencias sociales para abonar a la solución de problemas tan complejos como éste.