Rugby final 2020
Fotografía: Odd Andersen - AFP
Tokio, Japón.

Sudáfrica debe capitalizar su tercer título de campeón del mundo para ganar en constancia y estructurar su rugby, del que se marchan algunos de sus mejores jugadores y promesas en dirección al extranjero y cuyas franquicias languidecen en el Super Rugby.

Rassie Erasmus desea de esta manera terminar con “las montañas rusas” y los años catastróficos, como 2016 y 2017, antes de que fuera llamado al rescate de una selección cuyo último título en Rugby Championship, antes de este año, se remontaba a 2009.

“Rassie nos ha hecho prometer que sea cual sea el futuro, habría que estar listos para la próxima Copa del Mundo y mantener arriba el estandarte springbok”, dijo el medioscrum Faf De Klerk.

El futuro de los Boks se escribirá no obstante sin Erasmus, que confirmó esta semana que dejaría el cargo de seleccionador al término de la competición.

Pero como director de rugby de la federación, espera estar “muy involucrado, sea cual sea el nuevo entrenador”, en la selección.

El extercera línea internacional (36 partidos entre 1997 y 2001) se va a dedicar sobre todo a continuar su trabajo de estructuración del rugby sudafricano, que tuvo que “tocar fondo” en 2016 y 2017 para “llevar a cabo lo que debíamos resolver”.

“Con nuestra reserva de jugadores, nuestros aficionados, nuestros recursos -institutos y universidades, las infraestructuras deportivas- si estructuramos nuestro rugby, no hay ninguna razón por la que no podamos ser una potencia del rugby mundial”, añadió.

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