Antes fraudeaban los timadores de “dónde quedó la bolita” en tianguis, mercados y centros de concentración masiva. Ahora asaltan a la gente que se acerca a verlos trabajar, denuncia Rogelio, una víctima de ellos que por cierto asegura que acudió a la Procuraduría a denunciar, donde varias personas esperaban su turno para quejarse por el mismo motivo.

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