Santuario de Guadalupe
Fotografía: Catedrales e Iglesias/Flickr
Guadalajara, Jalisco.

La cúpula del Santuario de Guadalupe es una de las edificaciones históricas con mayores daños visibles de la ciudad, por el paso de la tuneladora que realizó el túnel de la Línea 3 del Tren Ligero.

El párroco de la iglesia, José Guadalupe Dueñas, dirigió un recorrido por el templo que tiene grietas en la cúpula, lo que genera filtraciones de agua. Por ello, cuando llueve se tienen que poner baldes para recoger el agua que cae en la zona del presbiterio o el altar principal.

El sacerdote reconoció que la cúpula del Santuario ya tenía daños previos. Sin embargo, afirmó que es evidente que éstos se agravaron con el paso de la tuneladora.

“Pero, a raíz de los trabajos que se hicieron, hubo esa manifestación: una grieta que está ocasionando que haya algunas filtraciones de agua, sobre todo en este tiempo de lluvias. Otro lugar es una grieta que aparece de la sacristía, a la salida por la puerta Oriente, donde están los confesionarios, donde hay grietas que se aprecian perfectamente. Esas no las teníamos y aparecieron”, relató.

En la notaría hay otras fisuras que incluso atraviesan los muros y, con las vibraciones, se desprende tierra. Se han hecho diversas visitas por parte de distintas dependencias de Gobierno. Y pese a ello, hasta ahora no ha habido una respuesta concreta para la restauración del Santuario de Guadalupe.

En la cúpula se hicieron algunos arreglos, pero el yeso se está desprendiendo, dijo el párroco José Guadalupe Dueñas.

“Aquí la solución que se le buscó fue el poner una malla para evitar que los bloques de yeso se cayeran y que fueran a perjudicar a alguien, porque sí eran bloques grandes que caían en el altar, en la zona que conocemos como el presbiterio. Se dañó también la pintura, la restauración de ese espacio de la cúpula y de las llamadas pechinas, que es donde están los angelitos. Es algo que para nosotros resulta muy costoso”, señaló.

El Santuario también requiere un dictamen o peritaje sobre los riesgos de seguir trabajando ahí, sobre todo en la notaría y la sacristía, donde están los mayores daños.

Ignacio Pérez Vega